Te presento a Javier Heraud

. sábado, 18 de abril de 2009
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el paco urondo que forraba en lamé la felicidad
para evitarle fríos de la época/

roque dalton que trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba
"Revolución"
y veía la Revolución y la Revolución era la sola tierra firme que veía/
y javier heraud que fue a parar tiernísimo a la selva/
y abrió la selva de la boca con su torrente claro/

(Juan Gelman)

Hay algo de claridad en las palabras de Juan Gelman, de quien nunca hicimos un mateando, pero me gustaría, aunque sería casi infinito como él mismo, o como nosotros mismos, pero él escribió varias cosas que me gustan más: nos pone en un puñado a tres tipos juntos, gente que murió de guerrilla, enfermedad tortuosa. Justo ese fragmento toca a Paco Urondo (argentino), que estuvo a cargo de Pio, a Dalton (salvadoreño), el anterior, y a Heraud (peruano), el de ahora. Qué importa todo eso. Javier se murió a una edad que está casi encima mío, como esas frazadas a los pies de la cama en un día frío... ahí, al salto, a una estiradita de distancia. Tengo veinte años y él se murió a los veintiuno. Duele medir la realidad que se realizó en otro con una edad similar a uno frente a la realidad que se va a realizar en uno mismo, pero se ve de lejos. Tal vez, como la frazada que en el verano se guarda y queda casi escondida por mamá en algún rincón de la casa que no se me ocurriría visitar. Yo no sé qué me va a pasar a los veintiuno. 1942-1963 dice en sus biografías. Y también dice Poeta.

El Río

1

Yo soy un río,
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento.
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente,
más violentamente
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.

2

Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.

3

Yo soy el río.
Pero a veces soy
bravo
y
fuerte
pero a veces
no respeto ni a
la vida ni a la
muerte.
Bajo por las
atropelladas cascadas,
bajo con furia y con
rencor,
golpeo contra las
piedras más y más,
las hago una
a una pedazos
interminables.
Los animales
huyen,
huyen huyendo
cuando me desbordo
por los campos,
cuando siembro de
piedras pequeñas las
laderas,
cuando
inundo
las casas y los pastos,
cuando
inundo
las puertas y sus
corazones,
los cuerpos y
sus
corazones.

4

Y es aquí cuando
más me precipito
Cuando puedo llegar
a
los corazones,
cuando puedo
cogerlos por la
sangre,
cuando puedo
mirarlos desde
adentro.
Y mi furia se
torna apacible,
y me vuelvo
árbol,
y me estanco
como un árbol,
y me silencio
como una piedra,
y callo como una
rosa sin espinas.

7

Yo soy el río que canta
al mediodía y a los
hombres,
que canta ante sus
tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.

8

Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas
quebradas,
por los ignotos pueblos
olvidados,
por las ciudades
atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas,
hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas,
los árboles cantan con
el río,
los árboles cantan
con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis
brazos.

(El poema sigue, se puede leer en internet.
No voy a decir nada, pero el final es hermoso
y se encuentra en
http://www.marxists.org/espanol/heraud/poemarios/rio/index.htm)

Mateando con Roque Dalton

. viernes, 3 de abril de 2009
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Alguien podría preguntarse, ¿Roque Dalton? Y, en particular, le respondería que fue el comunista más gracioso de todos. Por lo pronto, en lo formal, nació en el 1935 de El Salvador, que, sabemos, no son iguales los años en los distintos países, y se murió, perdón, lo mataron equivocadamente miembros comunistas de su propio partido comunista, en 1975. En la realidad, o sea en mí, nació más o menos en 2007 y todavía no se muere, tal vez porque yo no soy comunista. Porque lo adoro, me permito hacer un post largo, similar al de Raúl González Tuñón.




No te pongas bravo, poeta

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz en ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón. Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto
propicio para la melancolía.

El gran despecho
País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo

antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de tí

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios

Soy pues un diocesillo a tu costa

(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex patria)

El descanso del guerrero
Los muertos están cada día más indóciles.
Antes era fácil con ellos:
les dábamos un cuello duro una flor
loábamos sus nombres en una larga lista:
que los recintos de la patria
que las sombras notables
que el mármol monstruoso.

El cadáver firmaba en pos de la memoria
iba de nuevo a filas
y marchaba al compás de nuestra vieja música.

Pero qué va
los muertos son otros desde entonces.

Hoy se ponen irónicos
preguntan.

Me parece que caen en la cuenta
de ser cada vez más la mayoría!

Revisionismo
No siempre.

Porque,
por ejemplo,
en Macao,
el opio
es el opio del pueblo.

Decires
«El marxismo-leninismo es una piedra
para romperle la cabeza al imperialismo
y a la burguesía.»

«No. El marxismo-leninismo es la goma elástica
con que se arroja esa piedra.»

«No, no. El marxismo-leninismo es la idea
que mueve el brazo
que a su vez acciona la goma elástica
de la honda que arroja esa piedra.»

«El marxismo-leninismo es la espada
para cortar las manos del imperialismo.»

«Qué va! El marxismo-leninismo es la teoría
de hacerle la manicure al imperialismo
mientras se busca la oportunidad de amarrarle las manos.»

¿Qué voy a hacer si me he pasado la vida
leyendo el marxismo-leninismo
y al crecer olvidé
que tengo los bolsillos llenos de piedras
y una honda en el bolsillo de atrás
y que muy bien me podría conseguir una espada
y que no soportaría estar cinco minutos
en un Salón de Belleza?

La cabeza contra el muro
(Conclusión filosófico-moral.) La materia es dura,
la materia es indestructible:
por lo tanto
la materia es incomprensiva,
la materia
es cruel.

Sobre dolores de cabeza
Es bello ser comunista,
aunque cause muchos dolores de cabeza.

Y es que el dolor de cabeza de los comunistas
se supone histórico, es decir
que no cede ante las tabletas analgésicas
sino sólo ante la realización del Paraíso en la tierra.
Así es la cosa.

Bajo el capitalismo nos duele la cabeza
y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la Revolución la cabeza es una bomba de retardo.
En la construcción socialista planificamos el dolor de cabeza
lo cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.

El comunismo será, entre otras cosas,
Una aspirina del tamaño del sol.

Búscandome líos
La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro
o cinco personajes del dominio de Goya
todo el mundo ahí parecía levemente aburrido
tal vez de la persecución y hasta de la tortura diariamente soñada.

Fundadores de confederaciones y de huelgas mostraban
cierta ronquera y me dijeron que debía
escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.

Cuando salimos no llovía más
mi madre me riñó por llegar tarde a casa.

O.E.A.

El Presidente de mi país
se llama hoy por hoy Coronel Fidel Sánchez Hernández.
Pero el General Somoza, Presidente de Nicaragua,
también es Presidente de mi país.
Y el General Stroessner, Presidente del Paraguay,
es también un poquito Presidente de mi país, aunque menos
que el Presidente de Honduras o sea
el General López Arellano, y más que el Presidente de Haití,
Monsieur Duvalier.
Y el Presidente de los Estados Unidos es más Presidente de mi país,
que el Presidente de mi país,
ese que, como dije, hoy por hoy,
se llama Coronel Fidel Sánchez Hernández.

Poema
Las leyes son para que las cumplan
los pobres.
Las leyes son hechas por los ricos
para poner un poco de orden a la explotación.
Los pobres son los únicos cumplidores de leyes
de la historia.
Cuando los pobres hagan las leyes
ya no habrá ricos.

Sobre un suicidio
Una bandera de pétalos de terciopelo
más horripilante que la humildad;
las alas del tecolote familiar
que atravesó ríos nadando, montañas caminando,
témpanos de hielo a saltitos;
el lastre de la virginidad:
tales eran las riquezas de la muchacha.

Y una manera muy peculiar de comprender las sugerencias:
le dijeron que se atara el cinturón, que no fumara
y se lanzó hacia la calle, doce pisos abajo.

El vanidoso
Yo sería un gran muerto.
Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas
con esos deliciosos colores del veneno.
Habría flores de todos los aromas en mi tumba
e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo,
mis ocultas palabras de congoja. Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno.
Pero solamente tú recordarías
mi manera de mirar a los ojos. Una de las caras del amor es la muerte,
en el humo de esta época eternamente juvenil.
¿Qué me queda ante ti sino la perplejidad de los reyes,
los gestos del aprendizaje ante la crecida del río,
las huellas de la caída de bruces entre la ceniza?
La propia juventud decrece
y trota la melancolía como una mula.

Te presento a Roberto Parra

. domingo, 22 de marzo de 2009
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Bueno, tal vez no se lo presente a nadie y todos lo conozcan, pero a mí se me apareció hace poco, cuando le pedí a mi vieja que me trajera de casa un libro de Lilian Nordio, de quien podría tranquilamente salir post, y otro de Luis Ressia, que tal vez también se podría incluir. Lo piola de esos dos últimos es que están vivos, y, si alguien quiere decirles algo, en el mejor de los casos va a tener una respuesta. Lilian es una masa. Hasta es graciosa en persona.
Decía... Roberto Parra. Parecido al mateador Roa Bastos, pero con sombrero, como sota de bastos este sin tener el apellido, vivió entre 1921 y 1995. Era chileno, poeta, cantor, guitarrero y bardeaba a lo lindo, además de ser hermano de Violeta y Nicanor. Vaya uno a saber por qué le decían Tío Roberto. Le dolía la dictadura bastante; al parecer. Algunas cositas suyas abajo, donde se puede ver el estilo oral de su escritura.

El cielo está llorando
al ver tantah injusticiah
que comete la milicia
loh corazoneh sangrando
niñoh viejoh tiritando
imploran en loh altareh
no saben que son hermanoh
somoh rey y soberano
cantareh de loh cantareh

En la población Victoria
matan todoh mih hermanoh
niñoh jóveneh ancianoh
loh sepultan en lah noriah
estoy perdiendo la memoria
se me rompen loh cristaleh
son lah primerah señaleh
de milicoh y marinoh
guiadoh por mal camino
corazoneh de chacaleh

Qué leh pasa con el pueblo
matar a toda la gente
en la plaza mih parienteh
en la noche loh desvelo
el Señor desde loh cieloh
está pasando su mano
ya pronto será verano
se acabará la masacre
le vamoh a poner lacre
fondearla en loh pantanoh
---
En la Nueva Matucana
hay operación peineta
están tocando retreta
a lah treh de la mañana
loh sacan desde lah camah
con lah lluviah torrencialeh
loh tratan como animaleh
a todoh loh pobladoreh
estoh caimaneh traidoreh
ratoneh de loh zorzaleh

No quiero contar señoreh
loque fue en el pasado
sin muertoh, sin degolladoh
era la vida tranquila
loh soldadoh en su fila
para defender la patria
ahora son loh que matan
con rencor y alevosía
con suh chisteh y falsíah
a suh palomah maltratan

Leh voy a contar por cierto
ya no me queda garganta
el payador que no canta
se va al patio de loh muertoh
se pasa por boquiabierto
cocer peumoh en la boca
es como la pobre loca
que grita sin decir nada
será siempre desdichada
como la novia sin toca
---
Teníamoh pan y techo
comida pa nuestroh hijoh
lo digo con regocijo
hoy no tenemoh derecho
no hay leche en nuestro pecho
se secaron de repente
gritan lah madreh doliente
con este golpe paldito
perdónanoh Jesucristo
salva a loh inocenteh

Cayeron en un instante
mil doscientoh parroquianoh
mujereh niñoh ancianoh
tan pálidoh loh semblanteh
ya no será como anteh
olvidaron el pasado
al pueblo lo jubilaron
con torturah y masacreh
el pueblo muere de achaque
loh milicoh se burlaron

Permiso pa noche buena
permiso pa loh casorio
permiso pa loh velorio
es pa morirse de pena
hay que romper lah cadenah
y quebrar lah coyunturah
a quemar esta basura
que noh maltratan de frente
morirán loh insolenteh
al fango lah criaturah
---
Qué noche mah tenebrosa
pasan loh pobreh enfermoh
un alpiste el infierno
no hablar de lah carrozah
loh muertoh van a la fosa
con un trato inhumano
se llevan a loh cristianoh
en loh malditoh furgoneh
que parten loh corazoneh
se hacen loh italianoh

Que salga el cantorcito
el ruiseñor chillanejo
gritan todoh loh verdejoh
no saldrá estamoh listoh
que noh salve Jesucristo
contestaron de este modo
asesinarloh a todoh
si teníh hambre maldito
se salvó el angelito
estamoh de codo a codo

Una noche fui testigo
me da pena relatarlo
sacaron a Pedro Pablo
como macho se loh digo
un clavo en loh oídoh
le metieron loh briboneh
le queman loh compañoneh
con unoh fierroh calienteh
yo mirando al paciente
sin ayudar suh doloreh
---
Angelito maltratado
con todoh suh compañeroh
en el estadio cuatrero
ninguno ajusticiado
este cuarteto malvado*
sin piedad pal inocente
loh maltratan simplemente
vomitan lah metralletah
culatazo por la jeta
saltando lejoh loh dienteh

Injusticia máh macabra
no se ha visto en el mundo
atacan lo máh profundo
con paloh y con palabrah
el alma se noh taladra
palpitan loh corazoneh
se ensañan estoh bufoneh
con sangre de loh obreroh
que mueran loh mosqueteroh
loh reyeh y loh peoneh

Que despierte la justicia
que se esfume el letargo
tomamoh lo máh amargo
que recetó la milicia
la piedad se hizo trizah
para todo inocente
la sangre está caliente
de pampinoh y mineroh
suspiran loh barreteroh
no ver nada transparente

*En otras partes del libro más o menos lo dejaba en claro, y Santa Wikipedia me lo aclaró: el cuarteto ese eran Pinochet (comandante en jefe del ejército), Leigh(comandante en jefe de la armada), Mendoza (director general de carabineros) y Merino (comandante en jefe de la fuerza aérea).

Mateando con JuaneLe Ortiz

. martes, 17 de marzo de 2009
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(Este post fue diseñado por una akahatera no oficial pero de mucho oficio: Jolene. Los problemas del mundo la esconden, pero ella me pasa el papelito y yo lo pego acá, con cinta o engrudo o lo que encuentre a mano, y escribo que es de ella. Así. Jolene)



Juan Laurentino Ortiz (junio del 86- septiembre del 78) es ese tiro largo y flaco de poeta entrerriano que captó de la naturaleza la ternura y ató hilo por hilo la conexión con los cuatro elementos, desde su más suelo provinciano.

Juanele -o el poeta de la ternura in natura-, fumaba en pipa larga, tan larga como él y decía que 'El arte no da cuenta del mundo para hacerlo comprensible, sino para devolverle su sagrado misterio'.

Pasó su infancia en las selvas de Montiel, lo que se grabó en gran parte su poética y participó de la bohemia literaria (gran) de los 20. En conexión con el simbolismo y la poesía oriental, hizo de su espíritu el híbrido con el paisaje que siempre lo rodeó.

Por encima de sus detalladísimas descripciones, cuenta cosas locas tales como que hay veces en que la luna se deshoja con el viento; y otras florece en luna líquida.

Mejor les dejo que él sebe los mates. (Así):

"El sol ha bebido sus propias perlas
y hay apenas de ellas una memoria por secarse...
No temas, no temas, y mira, mira hasta las islas...
¿Viste alguna vez la melodía de los brillos?
¿La viste ondular, todavía de gasa,
desde tus pies al cielo, sobre el río?"(…)

(fragmento de “Deja las letras”)

I
Está por florecer el jacarandá… amigo…
Es cierto que está por florecer… ¿lo has acaso sentido?
¿Pero dónde ese anhelo de morado, dónde, podrías
decírmelo?

En realidad se le insinúa en no se sabe qué de las ramillas…

Cómo, si no, esa sobre-presencia, o casi, que aún de lo invisible,
obsede, se aseguraría,
el centro de la media tarde misma,
¿sobre qué olvido?
llamando desde el sueño o poco menos, todavía,
cuando un rosa en aparecido,
lo cala, indiferentemente, y lo libra,
¿lo libra
a su limbo?

II

Yo adoro una mujer de aire.
La sentíamos bastante como el aire,
brillante o secreta esencia, ah, de lo que nos tocaba;
alma del tiempo, sí, más allá de las formas,
¿sin forma siempre como el aire?

Cuando la mujer de aire se va,
no, no me digáis que las flores son flores y que la luz es luz,
que la colina sube hacia la nubes y que la tarde baja hasta las aguas
y que el anochecer viene de espejos por las lejanas islas, por las islas...
Ni menos me digáis, oh, no me digáis, que la luna de julio se ha entibiado entre las ramas...

No, no me digáis nada, que cuando la mujer de aire se va
¿el aire, el aire?, es una asfixia oscura,
y hay manos, muchas manos, tendidas hacia nosotros desde otras sombras como raíces invertidas...

Pero, ¿verdad que la mujer de aire siempre vuelve?
—Siempre regresa, sí, pero no basta adorarla porque ella es la libertad.

III

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.
A la orilla del río
dos soledades
tímidas,
que se abrazan.

¿Qué mar oscuro,
qué mar oscuro,
los rodea,
cuando el agua es de cielo
que llega danzando
hasta las gramillas?
A la orilla del río
dos vidas solas,
que se abrazan.
Solos, solos, quedaron
cerca del rancho.
La madre fue por algo.
El mundo era una crecida
nocturna.
¿Por qué el hambre y las piedras
y las palabras duras?
Y había enredaderas
que se miraban,
y sombras de sauces,
que se iban,
y ramas que quedaban...

Solos de pronto, solos,
ante la extraña noche
que subía, y los rodeaba:
del vago, del profundo
terror igual,
surgió el desesperado
anhelo de un calor
que los flotara.

A la orilla del río
dos soledades puras
confundidas
sobre una isla efímera
de amor desesperado.

El animal temblaba.
¿De qué alegría
temblaba?
El niño casi lloraba.
¿De qué alegría
casi lloraba?

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.


IV
Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra junio…

Estamos bien… sí…

Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo…

Estamos bien… Cummings que se va, muy pálido,

al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino…

Estamos bien… Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia

que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música…

Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen…


¿Cuándo, cuándo, mi amiga?

Junto a las mismas bailarinas del fuego,
¿cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?

Te Presento a Pamela De Battista

. viernes, 6 de marzo de 2009
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Pamela De Battista nació en Gualeguaychú, en agosto de 1985.
Fué miembro del grupo literario de jóvenes Vigilia desde el año 1998, junto al cual ha realizado numerosos recitales de poesía, uno de los cuales se hizo en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, y participado en encuentros de escritores y encuentro de talleres literarios.
Ha recibido premios y menciones en certámenes literarios, y sus poemas han sido publicados en revistas y antologías (de editorial Nuevo Ser en el año 2003, y de editorial Dunken en el año 2006).
Es profesora en letras y en el año 2008 creó juanto a Adrián orellano el Círculo de la flor.
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Algunos de sus poemas:
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Hueco

No dejes de mirarme
te corona una ronda de milagros
y en tus ojos hay una hendidura,
hondo hueco,
el vértigo en el principio de tus párpados.

Llego y es claro
ojo de mar.
Tiemblo todavía.



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La Carne

Carne redonda
carne de hoja que cae vacía
carne abierta que esconde un árbol
que esconde una caja
que esconde un corazón.
En el medio del bosque no dan risa los payasos
da risa dios.
Hacen falta más golpes de tambor,
más ruido de piedra chocando contra el agua,
más ruido redondo,
para despertarme de la desilusión.



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La mano escribe

La mano escribe,
las piernas están alineadas sobre la sangre de las ciruelas,
el alma está donde tiene que estar
y toda entera digo y callo.
Casi fragmentada por un canto enarbolado desde los tobillos,
casi desgarrada.
El vestido de la noche es demasiado largo,
me roza la espalda,
me duele la noche porque la mano escribe
y no puede decirme ni traerme
ni decirte de la boca tibia de mi soledad.
No puede acercarte para que veas cómo salgo del escondite.



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Su blog
Afinidades afectivas

Mateando con Augusto Roa Bastos

. lunes, 23 de febrero de 2009
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Augusto Roa Bastos: sintetizando, nació en Asunción, Paraguay, en 1917 y murió allí en 2005. Conocido por las novelas Hijo del hombre y Yo el supremo, también publicó El naranjal ardiente y otros poemarios. Además de escribir se dedicó a escapar de las dictaduras que lo corrieron de Paraguay y de Argentina, antes de que en 1989 ganara el Premio Cervantes de literatura.
No, no, no puedo hacer reseñas serias... tampoco puedo no pensar en marihuana cuando pienso en Paraguay. ¿Qué le voy a hacer? En el librito que se aloja en la bibliotequita casera había algunas cosas mejores, pero me queda lejos. Tal vez en otra ocasión lo haga quedar mejor al señor este.










Silenciario


a la sombra del silencio
se oye el susurro de los orígenes
la curvatura del anhelo

como el sonido del humo
se oye en la neblina
la gárrula mudez de los muertos

retornan sin ruido los ausentes
doblan la esquina de los vientos
aparecen cubiertos de polvo

con la potencia de la hierba
crecen bajo el suelo de piedra
bajo suelas de piedra

Margen

en el borde interior de la página
en el blanco arenal que bordea
la selva de lo escrito
alguien espera en cuclillas con mirada de sordo
con ansiedad de miope
a que la palabra diga algo
en futuro arcaico en sonido
en voz propia
como el canto natural de los pájaros
o al menos como el ruido de un alfiler
cayendo de punta sobre la cresta
del mundo

Ñahatï-Vera

quién mejor que el paralítico
' de nacimiento
puede moverse como un relámpago
en el pensamiento perpetuo
' de la danza

únicamente el ciego no nacido
' a la luz increada
puede contemplar el espectro
' de los soles en fuga

sólo el inválido-ciego-sordo-mudo
' de la última hora
guarda la flor mágica de la juventud
en las yemas entre los labios
bajo el pelo canoso del alma

cubriéndole con sus pétalos
pusiéronle por lápida la sombra
de una libélula danzando en la lumbre
' del sol

éste que yace aquí no está más
se fue a nacer a otra parte
cansado de esperar a la que amaba

Apátrida

por mucho que oprima tus manos
tu harapiento fulgor
te vas de mí te fuiste
no vendrás en mi seguimiento
partido de ti huyendo hacia ti
deidad quimera ser cuyo nombre se escribe
con p de páramo en clave de agua
con ay de piélago

ahora mismo te siento
aullar a mis espaldas
seguidora implacable en tu irte
sacudiendo en la sombra
tu enjambre de sol
mis llagas como pulgas

en este instante aquí
tu ausencia soy
tu fuiste mi posteridad
tu antepasado seré
de noche cuando pasen los gatos
entre los vidrios rotos de las estrellas
cuando arde en el vacío
la lágrima seminal del solitario
me aferro a tus cabellos
largos como la angustia
calva deidad distante esfinge
gemela de la luna llena

el humo allá a lo lejos
mansamente llovizna su heredero rocío
hacia los cielos de arena de tus ojos
no existo para ti
tus miradas no recuerdan
lo que no ven

Diario

oye viejo licántropo
par-padre decrépito animal mío
jauría de dobles bajo una sola piel
no vayas a pretender
esta mañana o cualquier día
entrar de cuerpo entero
en el simulacro del pasado
en el laberinto inverso
' del porvenir

más real que tu cuerpo de espectro
es la sombra de tu cuerpo velado
amor-tajado en su disfraz
' de carnaval
caído de luces contra el reloj de sol
de este ruinoso castillo occitano
flotando en su roca entre las nubes
rodeado de cielo por todas partes

hay un hoy
más fijo que tu obsesión en penumbra
bajo bastardo de ningún mediodía
fuego seco bajo el agua cambiante flamante
de la tierra natal
miras pasar las nubes sobre el techo del río
distraído en recordar las sílabas
' de su nombre
en este mismo ayer
a la hora de siempre

Prueba de vida y más, sin metafísica, como el Estévez que veía Álvaro de Campos sentado en la Tabaquería que se inventó Pessoa,

. domingo, 22 de febrero de 2009
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Bueno, como acá todavía ninguno de nosotros se murió, se me ocurrió que podíamos hacer algo, así como antes se nos habrá ocurrido no hacer algo, con la mismísima lógica desligada de la lógica o deslogicada.
La idea que ronda en este momento, es largar algunos latinoamericanos. Yo sé que el saber es malvado. Blake también lo supo: "Me hallaba en una imprenta, en el Infierno, y vi el método por el cual se trasmite el conocimiento de generación en generación". Ahora, el que aprenda algo leyendo a estos tipos también lo va a saber.
Por hoy, nada más.

Un fantasma de algo que nunca murió

. martes, 30 de diciembre de 2008
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El fantasma de la libertad siempre llega con un cuchillo entre sus dientes.
Disparar a la carne es el punto alto de la opresión social.

Todas las piedras sacadas del pavimento y lanzadas a los escudos de la policía o a escaparates de los templos de la comodidad; todas las botellas inflamables dibujando órbitas bajo el cielo de la noche; todas las barricadas erigidas en las calles de la ciudad, separando nuestras áreas de las suyas; todos los cubos llenos de basura de una sociedad consumista que las llamas de los disturbios transformaron de nada a algo; todos los puños levantados por encima de la luna; ésas son las armas que dan carne y poder real, no sólo a la resistencia, sino a la libertad también. Es este sentimiento de libertad que sólo merece apostar por él en estos momentos: el sentimiento de las mañanas olvidadas de nuestra infancia, cuando todo podía pasar porque era nuestra, como seres humanos creativos, que se han despertado, no los futuros humanos-máquinas productivos de la subordinación, el entrenamiento, el trabajador alienado, el propietario privado, el hombre de familia. Es el sentimiento de enfrentarse a los enemigos de la libertad - no temerles nunca más.

Así que, todos los que quieran ocuparse de sus negocios, como si nada pasara, como si nada hubiera pasado nunca, tienen serias razones para inquietarse.

El fantasma de la libertad siempre llega con un cuchillo entre los dientes, con violencia para romper cada cadena que reduce la vida a una miserable repetición, útil para que las relaciones sociales de dominación se reproduzcan. Desde el sábado 6 de diciembre ninguna ciudad en este pais funciona con normalidad: no hay terapias de ir de compras, no hay carreteras libres para ir a nuestros puestos de trabajo, no hay noticias sobre próximas iniciativas de reestablecimiento del gobierno, no se da ese despreocupado zapping entre estilos de vida de los shows televisivos, no hay vueltas nocturnas alrededor de la plaza Syntagma, etcétera Estas noches y días no pertenecen a los propietarios de las tiendas, los comentaristas de televisión, los ministros y los policias. Estas noches y días pertenecen a Alexis!

Como surrealistas, hemos estado fuera en las calles desde el primer momento, juntos con centenares de rebeldes y otra gente expresando su solidaridad, porque el surrealismo nació del respirar de la calle y no tiene intención de abandonarlo. Después de la masiva resistencia a los asesinos del estado, el aliento de la calle es incluso más caliente, incluso más hospitalario e incluso más creativo. Proponer una dirección para este movimiento no nos corresponde a nosotros. Sin embargo, aceptamos toda la responsabilidad por la lucha común, porque es una lucha por la libertad.

Sin ser obligadxs a aceptar con cada expresión de tal fenómeno masivo, sin ser partidarios de la violencia ciega o la violencia por la violencia, consideramos la existencia de este fenómeno correcta.

¡No dejemos que este inflamable hálito de poesía se calme o muera!

Convirtámoslo en una utopía certera: ¡la transformación del mundo y la vida!

¡No hay paz para la policía y sus dirigentes!

¡Quién sea que no entienda la rabia puede simplemente callarse!

Grupo Surrealista de Atenas, 2008


Grecia: ahora nos van a escuchar a nosotros

(AW) Texto de un manifiesto de los Jóvenes Griegos distribuido en un barrio de Atenas en los días de rebelión.

Basta ya.
Buenos Aires, 17 de diciembre de 2008 (La Haine).- Les escuchamos cada día en los noticieros de la tele. Declaraciones, contra declaraciones y después comentarios y todo lo demás para lo que ustedes llaman nuestra información "objetiva".

Basta ya.

Ahora nos van a escuchar a nosotros.

Somos la generación de los 400 euros. De los programas "stage" del organismo de empleo, del trabajo flexible, de la eterna capacitación (siempre con nuestros gastos), de la precariedad, de la carestía, de los dos diplomas que no sirven para nada. De la eliminación de nuestros derechos laborales, de nuestra humillación por parte de patrones, políticos y los demás.

Somos la generación que la encierran en escuelas, intentando meter en nuestras cabezas sus nacionalismos, sus prejuicios, su lujuria por la patria, su mentira, su subordinación.

Somos los chavos que humillan y provocan los antidisturbios, los policías secretos, o los guardias especiales y todos los demás policías que hizo su democracia (y puso por todos lados como otro ejército de ocupación) cuando nos encontramos en su camino, sus objetos diarios de su abuso del poder.

Somos los heridos de las marchas de los estudiantes y de los alumnos, nuestras cabezas fueron golpeadas contra el asfalto, nuestra dignidad fue eliminada bajo sus botas, nuestras manos fueron quebradas por los toletes, nuestras caras fueron machacadas por sus puñetazos, nuestros pulmones todavía contienen los gases que nos echaron, que están prohibidos según acuerdos internacionales. Moriremos prematuramente porque no estuvimos de acuerdo con las leyes que nos están robando la vida. Somos los detenidos que nos arrastramos en juicios por años, Panagiotis que llevaba zapatos de un color equivocado y se quedó 40 días en la cárcel, Dimitrios Augustinos que pasó por el lugar equivocado en el momento equivocado, los 50 heridos en el hospital Evangelismos el día 8 de marzo de 2007.

Nosotros incendiamos sus bancos. Nosotros nos enfrentamos con la policía. Nosotros destruimos la paz social que están construyendo día y noche lavando el cerebro de los ciudadanos para que obedezcan y se callen. Nosotros seguimos iluminando las noches frías que nos trajeron. Nosotros seguimos ensuciando las paredes con consignas que aunque sus ojos vean nunca llegarán a sus oídos. Nosotros nos vengamos por Alexis en las barricadas el sábado que los buenos ciudadanos burlaban otra vez sus conciencias de la violación semanal. No es que nuestras palabras sean crueles. Cruel es su realidad. Alexis fue la gota que hizo desbordar el vaso. Cada noche va a ser de él de aquí en adelante.

Se acabaron sus noches tranquilas.

Péguennos, échennos gases, deténgannos, tírennos balas de goma como las que llevan tirando desde el sábado, apúntennos con sus pistolas o den tiros al aire (¿o a nosotros tal vez?). Alisten al paraestado, como están haciendo ahora en Patras o a esos periodistas siempre dispuestos, la mano larga real del poder. A Pretenteris, Evangelatos, Triantafilopulos, Kapsis, Tremi, Pavlopulos, Papajelas. Y a todos los demás. De ellos depende su éxito. Escondan las imágenes de la brutalidad policial, tapen los escándalos que apestan, aprueben sus medidas antipopulares con "consenso social".

El lunes en Atenas pusieron a sus agentes a destruir los pequeños comercios. Nosotros los vimos saliendo de las filas de la policía. Hay incluso fotos. Las van a ocultar ellas también, con mucho éxito. Ya sus papagayos, después de los primeros disturbios, repiten bien los que ustedes les enseñaron.

El martes no respetaron ni siquiera el funeral de Alexis. Mandaron a los antidisturbios a su funeral para provocar a niños de 15 años. Tiraron gases lacrimógenos y detuvieron a niños. Ustedes profanaron al mismo chico que asesinaron.

¡Ya basta con las mentiras! No somos los encapuchados ni los conocidos-desconoci dos. Somos muchos y estamos furiosos. Ya paren de repetir tonterías. Desde Komotini hasta Janiá, de norte a sur nuestra rabia se desborda. Cayeron con todos los medios que su monstruoso poder dispone a eliminarnos. Con toletes, balas, lacrimógenos, medios de comunicación masiva, provocaciones, paraestado.

No tenemos ilusiones. No tenemos ninguna esperanza. Por eso somos peligrosos.

No nos nos hacemos ilusiones que van a tomarlo todo eso en cuenta. Todos los días entierran nuestros gritos en su mentira.

Adiós. Nos van a ver desde sus sofás en sus televisiones.

"Historia ahí vamos. Mira arriba hacia el cielo."

AGENCIA DE COMUNICACION RODOLFO WALSH

Te presento al Círculo de la Flor, parte dos

. domingo, 14 de diciembre de 2008
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El Círculo normalmente se reúne todos los viernes. A veces se hacen cuadros, a veces se improvisan canciones, a veces se escribe, a veces se hace absolutamente nada.
Ahora me gustaría compartir con ustedes algo de hace dos o tres reuniones:

La lima en la torta

Prólogo
En este texto participaron varias personas. Se tomó como base una idea de Jack Kerouac, se la deformó y se escribió a partir de ello. Se crearon personajes, algunos sitios y un puñado de hechos que bien podrían haber sucedido si Dios no fuera de Chacarita.

1
La casa del tipo era un lujo de la decadencia local, nunca faltaba música, humo saliendo por la ventanas y gente. Mucha gente. La casa por sí sola era una leyenda y varios personajes se disputaban el título de “El Tipo”. Las fiestas eran larguísimas y se superponían una con otras. El record: siete fiestas superpuestas. La casa era antigua, con varias salas vacías, varias llenas de cosas y varias desconocidas. El patio parecía el Matto Grosso pero con onda.

2
Charly Marrón es un gangster retirado que hizo una pequeña fortuna en los 80’ como prestamista. Tiene una hija de siete años que toca el piano. Está en la duda de si hacer un último trabajo. No tiene un mango. Pero esto es distinto: un secuestro. Siente que algo huele mal, que hay un traidor en el grupo.

3
–Soy como me quieras ver–. El gnomo sonrío.
–Bueno, mirá… no estoy para cháchara barata de filosofía. Vengo de un viaje místico, me clavé tres cartones, tres litros de floripondio y tres líneas de marrón-marrón. Un viaje místico. Dame un tiempo para descansar. Propongo que vayamos al bar que está frente a la iglesia, nos clavemos unos tintos y… bueno, entonces es cuando podremos hablar.
El gnomo sonrío. El Flaco supo de inmediato que el invento del vino había encajado a la perfección. El Flaco llevaba tres días sin comer y el gnomo, producto de la madre naturaleza, podría satisfacerlo.
–Bueno, vamo’– se adelantó a decir el gnomo.
El Flaco lo miró de cerca pensando en el asadito que iba a hacer.

4
Sobre la calle Artigas está el local del Matufia: el Bar Antojo. Allí se cruzan trabajadores, amas de casa y los vagos de siempre. Queda enfrente de la Iglesia.

5
Este personaje es un gnomo de la Patagonia que decidió relacionarse con los humanos a pesar de todas las explicaciones y consejos recibidos por lo ancianos de la comunidad y los porqués obvios para no dar a conocer su existencia.

6
Una iglesia vacía donde el eco lo envuelve a uno y en lugar de la típica efigie de Cristo hay una estatua de yeso de Platón. Por lo demás es igual a otra iglesia, en forma de cruz, con banquitos y otras estatuas.
La luz es amarilla.
Un cartel en la entrada dice “Iglesia de los últimos santos de los días de embole”.
La iglesia fue construida sobre un cementerio indio.

7
Un martes a las cinco de la tarde el tipo al supermercado, con la cara partida, va comprar Alical, curitas y un Uvita Fiesta. Cae desplomado sobre la estantería del pan. Hace caca por la boca.

8
El Flaco Colombres era místico por naturaleza, todo en él tenía que ver con el cosmos y con influencias trascendentes. Estuvo cuatro años de su vida tratando de encontrar la verdad, el amor y la paz concentrados en una misma droga. No lo logró, claro. Por eso aún continua es esa gallarda cruzada de estimularse con todo lo que esté al alcance de su mano.

9
Eva Miranda (¿23 años?), cabello oscuro, tecladista de una banda en decadencia, surca las calles en la noche mojada para acallar las voces que le dicen que cometa parricidio. Suicida. Insegura. Ropas coloridas. La acompaña un mono ciego de nombre Carlitox.

10
–Para que el mal prevalezca sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada–. La sentencia le rondaba por la cabeza calva. No es fácil… no es fácil la del gangster. Matar deja heridas incluso en el homicida.
Tenía todas estas porquerías en la cabeza cuando un joven dejó resbalar una insólita verborragia dirigida a una cancha vacía.
El gangster no entendió una palabra. El muchacho hablaba en otro idioma, pero lo conquistó la pasión con la que se comunicaba. Un joven, sin dudas afroamericano, podría serle útil, podría.

11
El complejo ofrecía todo lo que un viajero turista podía necesitar, desde combustible hasta tragamonedas. Se situaba a un costado de la ruta del verano.

12
Un gnomo roquero busca su destino a pesar de las malas experiencias. Como aquella vez que en la iglesia un drogadicto con sotana le habló de la mística del cosmos y le terminó haciendo el orto. Pero su dignidad roquera lo obliga a seguir siempre el camino del rock ¡¡¡Rock, rock!!!

13
La cancha de fútbol del Club Social y Deportivo Defensores del Oeste estaba lejos del casco urbano pero cerca del pecho de sus habitantes. Se trataba de una especie de catedral o sitio rituálico donde se descargaban las pasiones, odios y tensiones de la vida cotidiana.

14
Juan Tomás Ontelli; Mbute, un joven afroamericano, de clase alta, educado en el exterior, verborrágico, impaciente y ultra nacionalista. Es carismático, tiene un poco de teca, aracnofobia y paranoia. Odia el cigarrillo y los saltamontes.

15
Charly sudaba a chorros y se le metía en los ojos. El corazón bombeaba toneladas de adrenalina, recuerdos y sudor.
Entrecerró los ojos y sintió que lloraba, recordó su hija por ahí, quizás ella también pensaba en él mientras se derretía bajo el sol. Pensó en su hija, sonrío apenas, se dijo que no eran lagrimas, que era sudor. Caminó lentamente unos cinco pasos hacia otros pero nunca sacó su mirada de los ojos del Flaco.
El Flaco estaba ahí y tampoco bajaba la vista, tampoco miraba, estaba ahí con los ojos bien abiertos, con las pupilas gigantescas y devorando el universo entre ellos y las de Charly.
Pero no era Charly precisamente. Era un gnomo sentado en la cabeza de Platón. Y un rayo le daba justo en los ojos y no podía dejar de mirarla, era hermoso, la iglesia era hermosa, el mundo era hermoso.
Charly no podía perder tiempo y hacía calor. Pensaba en su hija tocando el piano. Sonreía. Tenía un piano y una hija. Ahora Eva seguro estaría en la casa de El Tipo. Él también había estado ahí. Sonreía y se decía que era sudor y no lagrimas. Bajó la mirada luego de interminables minutos.
De pronto, las manos como en las viejas épocas, cuando entraba el pobre diablo a venderle el alma por un par de monedas. Y le pegó. Golazo. El Flaco nunca se enteró.

16
Un joven africano va en su jeep a la reserva local a cazar ciervos con un máuser. En un inexplicable accidente le vuela la cabeza a un niño pobre.

17
ella despierta / mira a su alrededor / ve un colchón sucio en el suelo / ve botellas vacías / ve un teclado roto / ve un abrigo mojado colgado en el picaporte de la puerta / ve paredes sucias con humedad / ve un techo que se cae a pedazos / ve polvo, ve mugre / ve el pasado de una sola vez

él despierta / mira a su alrededor / ve un jarrón de porcelana / ve una cama amplia / ve el piso brillante, limpio / ve el desayuno recién preparado / ve a la mucama abriendo las cortinas / ve papelitos, cenizas y bolsitas en el cesto de la basura / ve todo su presente de una sola vez

ella sale de su casa / mira a su alrededor / ve casitas bajas / ve el cielo un poco gris / ve gente / ve autos / ve árboles / ve calles / ve tiempo / mira en su pecho / ve canciones viejas / ve ideas viejas / ve sentimientos viejos / avanza / entra a un bar / pide un trago / espera / como casi todos los días / espera

él sale de su casa / mira alrededor / ve un jardín con margaritas florecidas / ve un auto estacionado / sube / conduce / mira en su pecho / ve tedio / ve hastío / ve días idénticos / se detiene / entra a un bar / ve una mujer sola/ se sienta junto a ella / pide un trago / la saluda

ella no lo conoce a él / él no la conoce a ella / ella lo mira sorprendida / él la mira expectante / charlan / se conocen / sienten juntos / recuerdan juntos / olvidan juntos / ella se asusta / él se asusta / ella deja el lugar, escribe una canción y lo olvida / él deja el lugar, pone una pastillita debajo de su lengua y la olvida / nunca más vuelven a encontrarse / jamás abandonan la mesa de aquel bar

Mateando con Raúl González Tuñón

. martes, 25 de noviembre de 2008
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Hermoso tipo, al parecer. Se murió en 1974, y nació en Buenos Aires en 1905, además de nacer todos los días. ¿De dónde lo sacó el mundo? Ni idea. ¿De dónde lo saqué yo? De un documental sobre Juan Gelman, con el que podríamos matear, tranquilamente. Encima está vivo, así que podríamos matear como ningún dios manda. Según la wikiamiga, se frecuentó con taaaanta gente genial don González Tuñón (dice ahí César Vallejo, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Federico García Lorca y Pablo Neruda), dichoso él.
¡Qué loco! ¡Ningún dios los cría y el viento los amontona!
Ésta selección es tomada de la primera parte de Los caprichos de Juancito Caminador, que es lo único que hasta ahora leí.





La Señorita del museo de cera

La asesinada está como estaba, inclinada
ligeramente, un libro duerme en su falda oscura
y es su rostro de pura blancura estrangulada
inocencia perfecta, transparente ternura.

Es bueno estar con ella cuando afuera la nieve
-la misma que cubrió su sangre delicada-
cae sobre la calle, fugaz y leve y breve,
más breve que su vida de niña derramada.

El asesino, al fondo del salón, el ahorcado
de rostro verde, espera la hora penumbrosa:
ya sabe que le aguarda, oh tenebroso amado,
la Blanca Señorita de Carne Silenciosa.

La Señorita Ortopédica


La Señorita Ortopédica
se levanta muy temprano,
con el sol, en la vidriera.

La Señorita Ortopédica
no puede querer a nadie,
ni a la jeringa rosada
ni a la muleta ni al parche
ni al brazo de hierro, solo,
desconsolado, perfecto,
como Mambrú cuando vino
y ya todos habían muerto.

¿Cómo va a querer a alguien
la Señorita Ortopédica?
Porque es de alambre, sin duda,
porque es de cera, sin duda,
no hay duda,
porque es compuesta, inventada,
armada, desanimada, desalmada,
fría y muda.

El vals del Emperador

Los rufianes lo bailan en los salones
bajo la luz helada, entre los naipes
(las sotas tienen ya las rodillas podridas,
y los caballos sed, y los reyes murieron).

Las dulces niñas corrompidas,
ah corrompidas, corrompidas,
quieren bailar conmigo,
pero no puedo porque se deshacen.

La mujer del Coronel (bastante vieja)
ha encendido las antiguas lámparas
y todos están juntos, qué terible,
todos están dormidos esta noche
y el Emperador, vacilante,
ordena a la orquesta levantando
su índice muerto.

Cada uno lleva su almohadilla,
la alhaja concedida a la muerte,
la papeleta del nicho
y algunos agónicos nardos.

Míralos en el fondo del espejo,
cerca de los paraguas y los sombreros solos,
la última carta del Primer Ministro,
la Gaceta de ayer,
en el punto en donde se encuentran
los olores perdidos,
un guante, un diente de oro, una violeta.

Todos están juntos, qué terrible
y en lugar de la luz,
del reflector del techo cae una baba silenciosa, fría.
Es la muerte pequeña, pequeña todavía.

La pieza donde velaron a Eloísa


Al fin se quedó sola como la muerta,
la pieza en que velaron a la modista.
Un maniquí de mimbre junto a la puerta
y sobre el viejo mueble la ropa lista.

Ese diario con lápiz rojo marcado
en la parte de avisos fúnebres, y ese
cuadro con pretensiones, marco dorado,
Virgen y Niño en cielo de Veronese.

La Academia de Corte y Confección tuvo
su auge en un tiempo; luego, los días malos,
el kerosén barato que ahúma el tubo,
la sopa recocida de arroces ralos.

Todo pasó de moda como la moda,
los querubines de los cielorrasos,
los mozos que tomaban la vida en joda
y las lágrimas blancas de los payasos.

Escaparate de esa modista de antes,
talles de avispa, senos robustos, moños,
cuando la cortejaban los estudiantes.
(El único sincero murió en otoño)

Ese olor de la pieza, de insecticida,
entre permanganato y ácido bórico;
ese olor que en las sábanas dejó la vida,
y ese olor de la muerte, tan categórico.

La Señorita Muerta

Si usted quiere, que llueva,
si usted quiere, un farol,
antracita en la estufa,
aldabón en la puerta

y en un rincón del cuarto
la Señorita Muerta.

Ellos creen que está viva
la bella embalsamada
ellos quieren que ella
reciba sus visitas.
Oh, pobre señorita
la Señorita Muerta.

Si usted quiere, pianola,
un diploma y un álbum.
Si usted quiere, un retrato
de novios a la sepia
y en el sofá, sentada,
la Señorita Muerta.

Ellos comen y duermen,
trabajan, se fatigan,
mientras ella sentada
toda adentro vacía,
oh, Señorita Muerta,
la Pobre Señorita,

toda adentro rellena,
toda afuera pintada,
con el mejor vestido,
con la mirada helada,
oh, Señorita Muerta,
Señorita Sentada.

Mientras ella sin tumba,
sin aire, sin estómago,
toda afuera de carne,
toda adentro desierta,
sueña cuando era viva...
la Señorita Muerta.

La última orquesta de Señoritas

Tan gordas, tan peinadas,
tan cursis, tan solteras,
tan los labios pintados,
tan los trajes de seda,
tan el piano, el violín
tan tin, tin tan, tan ton
el violón, el violón.

Murieron los jazmines
sobre los altos senos,
ya está verde violácea
la que tomó veneno.
La vamos a enterrar
dentro del violoncello.

Ha tiempo que no iba
por el café del puerto.
Partitura amarilla,
atril con polvo, espejo
sin imágenes, lento
pasar de antiguas sombras
por el café desierto,
y la Registradora...
con el cajero muerto.

Retrato de la desaparecida
(Mariette Lydis)


¿En qué zona, real, pero apenas visible,
en qué clima, perdida, pero jamás del todo,
está su voz sin voz, sus ojos sin mirada,
el delicado pelo aún no deshecho en polvo
y la carne perdida en su mano enguantada?

Equilibrio entre el ser y el fantasma, retrato
del alma casi a punto de evadirse del cuerpo,
la muerte detenida por decoro, en el punto
en donde se despide lo vivo de lo muerto.
Un fondo todo oscuro y un tul casi difunto.

La señorita del correo

Me gusta la lluvia en un pueblo el Sur
y en el Norte, reseco, me gusta beber a la sombra,
siempre la veo detrás del mesón esperando, esperando,
en el Norte, en el Sur ¡es la misma de celestes venas!

¿Dónde estará ahora con su diente de oro
la bruma de un ojo de vidrio sin vidrio,
el río de lacre en la oscura madera podrida,
la yema del índice de tinta engomada
y un olor de ropa gastada de hoteles perdidos?
¿Dónde estará ahora esperando, esperando,
la carta que nadie le escribirá nunca?

Las estatuas

Las estatuas siempre desnudas con calor, con frío,
las estatuas siempre mojadas en las avenidas,
las estatuas siempre resecas en las avenidas,
las estatuas siempre esperando en las avenidas.
Las estatuas con terno, guantes, galera (de bronce),
las estatuas con clámide, veste, sandalias (de mármol),
las estatuas cuando desfilan los Huerfanitos,
las estatuas cuando el Ministro pronuncia un discurso.
¡No, yo no quiero ser estatua! Ni yo. Ni yo.

Retrato de Elena Andree Y marcelino Desboutin
(E.H.G. Degas)


Olor de arenque y flaca sopa fría. Tú, Elena,
de zapatos gastados en calles y mercados,
y el vestido -brillante en un tiempo- que usan
para morirse, algunas coristas, ya vencidas.

Mejor no hablar de ti, Marcelino, dejemos
eso para mañana. Lo que nunca pintaste,
lo que nunca escribiste... Mientras los otros suben,
estamos aquí abajo, rodeados de ratones.

Dejaré la reunión por veros esta noche.
Habrá vino, seguro, aunque el hígado chille.
¡A todos tres nos gusta la sopa de cebolla,
y hablar de versos, oh, nosotros que sabemos!

El barco asesino

Estaremos todos despiertos
cuando parta el barco asesino
con su carga de albatros muertos,
sin timonel, y sin destino.

¿Cuánto andará por estos mares
hacia qué muelle destruido
hasta que un día lo aprisionen
los arrecifes del olvido?

¿Hacia qué bruma, hacia qué puerto,
hacia qué bahía infernal?
¿Solo como un grumete muerto
mi corazón se quedará?

Estaremos todos borachos
cuando parta el barco asesino,
desplegadas las velas grises
el barco asesino.

Ni el más viejo se dará cuenta
-tan hábil será la maniobra-
digna de quien sabe lo suyo
la maniobra.

Sólo después, la mano hinchada,
el ojo rojo, el agrio vino,
despertaremos al espanto
del barco asesino.

Los niños abandonados

El río está en la ciudad.
El puente está sobre el río.
Bajo el puente están los granujas
no se ha hecho nada por ellos.
A la orilla, perros sarnosos,
tristes naranjas, agua oscura,
el cielo gris, las altas nubes,
sobre el puente pasan los carros.
Sobre le puente pasa mi féretro
un triste día, un triste día.
Los granujas se rascan, miran,
y alguien exclama: ¡Ahí va uno!

El país de Cocagne
(Peter Brueghel)


¡Cocagne! Aguarda, vientre harto,
caerá algo para ti.
El poeta no tiene un cuarto.
Todo para ti, nada para mí.

Peter Bruehel te pintará
satisfecho sobre la tierra.
No se sabe cuándo vendrá
el hambre -la peste- la guerra-.

¡Cocagne! Dame tu linterna
para alumbrar el ocio lleno.
El poeta no tiene pierna,
-ternera a ti y a mí veneno.

A mi soga y a ti matambre
-un día lo habrá para todos-
pero ahora, de todos modos,
como un perro me muerde el hambre.

Poema que compuso Juancito Caminador para la supuesta muerte de Juancito Caminador

Juancito caminador...
murió en un lejano puerto
el prestidigitador.
Poca cosa deja el muerto.

Terminaba su función
-canción, paloma y baraja-
todo cabe en una caja.
Todo, menos la canción.

Ponle luto a la pianola,
al barquito, a la botella,
al conejito, a la estrella,
al botellón, a la bola.

Música de barracón
-canción, baraja y paloma,
flor de trapo sin aroma.
Todo, menos la canción.

Ponle luto a la veleta,
al gallo, al reloj de cuco,
al fonógrafo, al trabuco,
al vaso y a la carpeta.

Su prestidigitación
-canción, paloma y baraja-
el tiempo humilla y ultraja.
Todo, menos la canción.

Mucha muerte a poca vida.
¡Que lo entierre de una vez
la reina del ajedrez
y un poeta lo despida!

Truco mágico, ilusión
-canción, baraja y paloma-
que todo en broma se toma.
Todo, menos la canción.

Canción para vagabundos
(que compuso Juancito Caminador)


Salud a la cofradía
trotacalle y trotamundo,
todo nos falta en el mundo
todo, menos la alegría.

Y viva la santa unión
de Sin-ropas y Sin-tierras
todo nos falta en la tierra,
todo, menos la ilusión.
Corto sueño y larga andanza
en constante despedida,
todo nos falta en la vida,
todo, menos la esperanza.

Amigos de las botellas
pero poco del trabajo,
todo nos falta aquí abajo,
todo, menos las estrellas.

Inofensiva locura,
sinrazón de vagabundo,
todo nos falta en el mundo,
todo, menos sepultura.

Prosigamos, si Dios quiere,
nuestro camino sin Dios,
que siempre se dice adiós
y una sola vez se muere.

Canción que Juancito Caminador compuso para una mujerzuela en una fiesta de bandidos

Oh, ya vendrán los buenos tiempos,
tiende la mesa en el jardín.
Presidirá la luna alcohólica
el pantagruélico festín.

Cambia tu cara melancólica,
ponte lunares y carmín.
Afuera el viento hace la ronda
y ladra lejos el mastín.

La daga oculta bajo el saco
-noche de perros y hollín-
en el foso cantan los sapos
su antigua Silly Symphony.

Pasa la peste. Ni las ratas
quedaron en el cuchitril.
Nadie comparte nuestra cama.
La portera apaga el candil.

El hambre azota al viejo pueblo,
locura y muerte están ahí.
Oh, ya vendrán los buenos tiempos
pero no preguntéis por mí.

Tú serás la dama esqueleto,
no compartirás el festín,
tu pobre nicho sin florero,
tu oscura muerte sin violón.

Coro: Oh, ya vendrán los buenos tiempos
y será tarde para tí.
Ella: ¡Conoceré bajo la tierra
el secreto del alhelí!

Canción que Juancito Caminador dejó inconclusa

Cuando la Reina y el Rey se casaron
¿recuerda usted?
Era en Viena, los valses garuraron
¿era en Budapest?
Era en Belgrado, la guerra en puerta
¿era en Zagreb?
Carmen Sylva ya estaba muerta
¿era en Bucarest?
Cuando la Reina y el Rey se casaron
¿qué pasó después?
Sonaba los violines lentos
y los graves pianos maduros
y en los horizontes oscuros
aullaban los oscuros vientos.
De los pinos en el jardín
colgaban soldados ahorcados
y el de Ulm, el campeón mastín,
ladraba cielos estrellados.
Desmayóse la Reina y todos
los concurrentes a la fiesta
buscaron en sus sobretodos
las armas. Callóse la orquesta.
En la calle, junto al farol
de suave niebla revestido,
Al Capone y el rey Carol
planeaban un rapto atrevido.
El Embajador de Alemania,
mientras tanto, trataba en vano
de besar la pálida mano
de la princesa de Rumania.
De pronto al palacio llegó
sin cabeza -nada correcto-
un mensajero del Prefecto,
y el rey Boris palideció.
Las damas regias tan amigas
de lucir siempre sus alhajas
sacaron rápidas navajas
de la vaina de hermosas ligas.
De pronto el viejo Director
del famoso Teatro Real
gritó desde el corredor...

Mateando con Jorge Teillier

. domingo, 16 de noviembre de 2008
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No pude contenerme: tenía que hacer esto por Jorge. Después de qué él muriera nos hicimos amigos, aunque el vidrio a través del que nos vemos es algo opaco, dudoso, y creo que siempre me contacto con las mismas palabras de él, que vienen en verso, con cadencia campestre y un gustito a vino que me encanta. Parece que desde que murió no escribió más, o no me lo quiere mostrar.
Él era chileno y maldito. Tomaba mucho, y sabía bastante del tema. Veamos lo que dice acá, en palabras de otro poeta chileno, Francisco Véjar: "Recuerdo una de las clínicas psiquiátricas donde estuvo internado, en la cual los médicos no lo querían dar de alta ya que estaban haciendo un informe sobre el alcoholismo, y era tal el conocimiento de Teillier al respecto, que en la práctica lo retenían para sacarle información."
Un tipo hermoso, sintetizador de angustias y decadencias. Recién me entero acá de que conoció a Allen Ginsberg y hasta le recomendó plantita. ¡Qué loco! Vivió entre 1935 y 1996. Sus poemas:

Cuando Todos se Vayan

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.
Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

Cosas vistas (Fragmentos)

1
Nieva
y todos en la ciudad
qiusieran cambiar de nombre.

2
Me preguntas en qué pienso.
No pienso en nada:
Sólo veo un puente de cimbra
Sobre el lecho reseco de un río
Que nunca hemos atravesado juntos.

3
Con el grito amarillo
del aromo
se despierta la mañana.

5
Los árboles están lejos
pero un día
llegaremos a ser árbol.

7
Sentado en el fondo del patio
trato de pensar qué haré en el futuro,
pero sigo el vuelo del moscardón
cuyo oro es el único que podría atrapar,
y pierdo el tiempo saludando al caballo
al que puse nombre un mediodía de infancia
y que ahora asoma
su triste cabeza entre los geranios.

8
Las primeras luciérnagas:
un niño corre a buscarlas
para su amigo enfermo.

10
Damos vuelta a la plaza
en un Fiat 600
para entrar a una iglesia de 1732.
Una iglesia más grande que este pueblo
acurrucado como un pobre nido
entre cerros áridos donde trepan las cabras.
Un pueblo con casas de adobe venidas abajo
por el último terremoto.
Un pueblo donde todos esperan otro terremoto.

12
Tu color preferido es el azul
Mi color preferido es el azul
Nunca más le preguntaremos a nadie qué color prefiere
Para creer que nosotros inventamos el azul.

13
A la hora en que en el centro de la ciudad
Se cierran como pestañas
Las cortinas de los bares
Con el ruido que hace más amargo
El amanecer de lsolitario,
En este insomne amaneecer miro tus pestañas cerradas
Que acogen todos mis sueños
Que me rechazaban antes de conocerme.

15
Quise fotografiarme
y escogí los ojos de un perro vago.
Pequeño vagabundo sin dueño,
sucio,
con cardos secos en el pelaje marchito.
No me cobró nada
y volvió a escarbar
su tarro de basura.
Cada uno sigue su camino.

17
Día tras día
en los charcos verticales
de los espejos de los bares
se va perdiendo tu cara
esa hoja caída de un árbol condenado.

25
Para qué me dices
escribe;
trata de escribir
hasta qeu tu brazo derecho
sea más largo que el izquierdo.

26
Por qué
en el Museo
está prohibido tocarte
a ti a quien me hubiera gustado tocar
mesa florentina del Siglo XVIII
como si fueras una vedette en el proscenio.
Ella debía servir para hacer el amor
y tú para comer
y ninguna de las dos sirve para nada.

28
En el espejo de mi armario
veo mi imaben borrada
por la del antepasado que jamás conocí.

30
La muerte nos dice que no existe
para que creamos en ella
y la llamemos.

33
Un gato y una mariposa
peligrosamente cerca.
Pero el viento no duerme.

36
Un árbol me despierta
y me dice:
"Es mejor despertar,
los sueños no te pertenecen.
Mira, mira los gansos
abriendo sus grandes alas blancas,
mira los nidales de gallinas
bajo el automóvil abandonado".

39
Si el mismo camino que sube
es el que baja
lo mejor es mirarlo
inmóvil desde una ventana.

40
Los charcos
abren ojos aterrados
al oir a los patos.

42
Fuego bajo las cenizas.
Y en el muro
la sombra de los amigos muertos.

44
Un vaso de cerveza,
una piedra, una nube,
la sonrisa de un ciego
y el milagro increíble
de estar de pie en la tierra.

50
La niebla hace a todos personajes
de un libro de cuentos de hadas
leído en la torre que se incendiará.

Notas sobre el último viaje del autor a su pueblo natal (Fragmento)
7
Me cuesta creer en la magia de los versos.
Leo novelas policiales,
revistas deportivas, cuentos de terror.
Sólo soy un empleado público como consta en mi
carnet de identidad.
Sólo tengo deudas y despertares de resaca
donde hace daño hasta el ruido del alka
seltzer al caer al vaso de agua.
En la casa de la ciudad no he pagado la luz ni el agua.
Sigo refugiado en los mesones,
mirando los letreros que dicen "No se fía".
Mi futuro es una cuenta por pagar.

Pequeña confesión

En memoria de Serguei Esenin

Sí, es cierto, gasté mis codos en todos los mesones.
Me amaron las doncellas y preferí a las putas.
Tal vez nunca debiera haber dejado
El país de techos de zinc y cercos de madera.

En medio del camino de la vida
Vago por las afueras del pueblo
Y ni siquiera aquí se oyen las carretas
Cuya música he amado desde niño.

Desperté con ganas de hacer un testamento
—ese deseo que le viene a todo el mundo—
Pero preferí mirar una pistola
La única amiga que no nos abandona.

Todo lo que se diga de mí es verdadero
Y la verdad es que no me importa mucho.
Me importa soñar con caminos de barro
Y gastar mis codos en todos los mesones.

“Es mejor morir de vino que de tedio”
Sin pensar que pueda haber nuevas cosechas.
Da lo mismo que las amadas vayan de mano en mano
Cuando se gastan los codos en todos los mesones.

Tal vez nunca debí salir del pueblo
Donde cualquiera puede ser mi amigo.
Donde crecen mis iniciales grabadas
En el árbol de la tumba de mi hermana.

El aire de la mañana es siempre nuevo
Y lo saludo como a un viejo conocido,
Pero aunque sea un boxeador golpeado
Voy a dar mis últimas peleas.

Y con el orgullo de siempre
Digo que las amadas pueden ir de mano en mano
Pues siempre fue mío el primer vino que ofrecieron
Y yo gasto mis codos en todos los mesones.

Como de costumbre volveré a la ciudad
Escuchando un perdido rechinar de carretas
Y soñaré techos de zinc y cercos de madera
Mientras gasto mis codos en todos los mesones.

Sentados frente al fuego

Sentados frente al fuego que envejece
miro su rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda donde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.

Ésta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por la llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.

Ésta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.

Sí, ésta es la misma estación que descubrimos juntos:
-Yo llenaba esas manos de cerezas, esas

manos llenaban mi vaso de vino-.
Ella mira el fuego que envejece.

La última isla

De nuevo vida y muerte se confunden
como en el patio de la casa
la entrada de las carretas
con el ruido del balde en el pozo.
De nuevo el cielo recuerda con odio
la herida del relámpago,
y los almendros no quieren pensar
en sus negras raíces.

El silencio no puede seguir siendo mi lenguaje,
pero sólo encuentro esas palabras irreales
que los muertos les dirigen a los astros y a las hormigas,
y de mi memoria desaparecen el amor y la alegría
como la luz de una jarra de agua
lanzada inútilmente contra las tinieblas.

De nuevo sólo se escucha
el crepitar inextinguible de la lluvia
que cae y cae sin saber por qué,
parecida a la anciana solitaria que sigue
tejiendo y tejiendo;
y se quiere huir hacia un pueblo
donde un trompo todavía no deja de girar
esperando que yo lo recoja,
pero donde se ponen los pies
desaparecen los caminos,
y es mejor quedarse inmóvil en este cuarto
pues quizás ha llegado el término del mundo,
y la lluvia es el estéril eco de ese fin,
una canción que tratan de recordar
labios que se deshacen bajo tierra.

Frío

Un ave de alas de hielo
deja a los niños el traje de la muerte
como disfraz para este día de frío.

Los abedules sueñan por última vez
pues las golondrinas traen una guadaña
en vez de briznas para el nido.

El frío empuña la guadaña.
El frío con su guadaña corta la aldea,
esa espiga a quien nadie defiende.

Despedida

...el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas.
Ezra Pound

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían los ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:
los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas en que las calles se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.

Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
–la sal y el agua
de mis días sin objeto—

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras –un poco de aire
movido por los labios— palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.

Para hablar con los muertos

Para hablar con los muertos
hay que elegir palabras
que ellos reconozcan tan fácilmente
como sus manos
reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad.
Palabras claras y tranquilas
como el agua del torrente domesticada en la copa
o las sillas ordenadas por la madre
después que se han ido los invitados.
Palabras que la noche acoja
como a los fuegos fatuos los pantanos.

Para hablar con los muertos
hay que saber esperar:
ellos son miedosos
como los primeros pasos de un niño.
Pero si tenemos paciencia
un día nos responderán
con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto,
con una llama de súbito reanimada en la chimenea,
con un regreso oscuro de pájaros
frente a la mirada de una muchacha
que aguarda inmóvil en el umbral.

El vino derramado

Cuando las últimas casas del pueblo tienen miedo
y las calles tiemblan como mangas de camisas al viento
porque se acerca el cuchillo de la noche,
aparecen cardos que traen
los mensajes blancos de la mañana desterrada.

El silencio rodea y oculta la aldea
desde la garita del guardacruzadas
cuyo fantasma aún viene a ver si pasan trenes,
hasta la bodega que todavía sueña con carretas.
El silencio que sólo permite el agrio chirrido de las norias
y me acoge en la plaza
como a un antiguo compañero de curso.

El cielo es el espejo que se acerca
para recoger el aliento de un moribundo.
Pero un solo cardo puede vencer la noche.
Un cardo blanco que atraviesa el pueblo
esperando que alguien lo atrape.

De pronto se oyen caballos
que cruzan el puente de madera.
Hay ancianos que se despiertan para oirlos recordando las leyendas
que iluminaron el oro sombrío de los días otoñales.
Algo indecible revelan
y el vino derramado de la oscuridad
significa alegría.

Daría todo el oro del mundo

Daría todo el oro del mundo
por sentir de nuevo en mi camisa
las frías monedas de la lluvia.

Por oír rodar el aro de alambre
en que un niño descalzo
lleva el sol a un puente.

Por ver aparecer
caballos y cometas
en los sitios vacíos de mi juventud.

Por oler otra vez
los buenos hijos de la harina
que oculta bajo su delantal la mesa.

Para gustar
la leche del alba
que va llenando los pozos olvidados.

Daría no sé cuánto
por descansar en la tierra
con las frías monedas de plata de la lluvia
cerrándome los ojos.

Detrás de las colinas

Detrás de las colinas siempre es invierno.
Hay becasinas lentas sobre las vegas
y cazadores que acechan su vuelo.
Hay amigos que han esperado años
para compartir un viejo vino.

Detrás de las colinas siempre hay niebla,
el alba no amanece sobre yermos de ortigas
ni en cuclillas al sol
el sastre del tiempo cose nuestra mortaja.

Detrás de las colinas siempre es invierno
y la muerte se abre como una mano
donde cabe toda la noche,
mientras aquí sobrevivir
es nada más que una gastada historia.

Detrás de las colinas siempre es invierno.

Plástica

. lunes, 10 de noviembre de 2008
3 comentarios



Un cuándo encaprichado decidió
llamarse noche el día
en que el amor resolvió
su conflicto con la nada.

Se convirtió en obra de arte poderosa
agarró la manzana de la cara de Magritte
y la tiró a la basura con la paloma de la cara de Magritte

adornando probablemente los vestidos de El beso de Klimt
convenciendo así a los personajes a besarse y
titulando con justicia el lienzo
desde mucho antes del invento de la memoria
que por cierto se incendió después
quemando la cabeza con historias
del amor que ya habita
contaminando las horas.

El discurso guardó silencio
y el silencio salió se dijo a sí mismo entre los besos
que se cayeron de la misma forma
que se van a volver a caer
porque en realidad no todos fueron dados.

(Sin titubear demasiado
alguna gente con coraje afirmó que esa mujer
fue pensada por Matisse)