Mateando con Hugo Mujica

. miércoles, 9 de septiembre de 2009
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Hugo Mujica se me cruzó en una clase cuando lo mencionó la Gaby. Parecía un tipo "profundo", y tal vez excesivamente afectado o esas cosas que suelen llamarle la atención a algunos profesores de filosofía sin despertar en los demás seres humanos ni la menor de las atracciones. Me daba esa impresión, qué le vamos a hacer. Esas cosas no suelen despertar atracción, no suelen ser atractivas en definitiva. En este caso pasaba lo contrario.
Según se dice en su sitio oficial, es un loco bárbaro que estudió mucho y de repente se calló mucho y ahora tira poemas por ahí. Yo elegí algunos, en el link hay muchos más. Interesantísimo el señor.
(Mención especial para la sección "ensayo", del mismo sitio. Si los ensayos de "La literatura, el erotismo y la felicidad", de Bataille, parecían poesía, el ensayo de Mujica prácticamente deja prosáicos los de don Georges. El tipo este en su ensayo dice "poesía: lo nombrado ofrendado". Saque usté su conclusión.)

SED ADENTRO
La boca abierta bajo la lluvia
----------------------y el agua buceando el alma.

Sed adentro
hasta donde el mar se seca noche,
---------------------------------hasta donde la sed amanece playa.

HASTA EL FINAL
Vi un perro negro muerto
en la calle,
aplastado en medio de la acera, manchado,
porque nevaba.

Vi la vida, allí mismo,
y no había más que eso: la coartada
del inocente: pagarlo todo.

Sentí en la nieve la vida y me vi morir
como un animal que se resiste
hasta lo último

hasta el deseo de ser rematado,

hasta el gemido final,
el que pide perdón por todo crimen ajeno:
---------------------------------el que perdona a dios.

UN PEDAZO DE HAMBRE, UN VASO DE AGUA
Fiel a lo humano,

al tamaño de lo que los brazos
mecen,
a la fiesta
de lo que en las manos cabe,

a la callada esperanza
que es no apretar los labios.

Fiel a un vaso de agua
y al pedazo de hambre
-----------que otro cuerpo nos trae,

fiel sorbo a sorbo, hambre a hambre.

Fiel al pudor de apenas una seña,
apenas el abismo
del otro cuando el silencio
calla la piel que nos separa.

Fiel al límite de morir hombre,
de haber abrazado el vacío
-----------que ese mismo abrazo llenaba.

BAJO LOS TECHOS
Bajo los techos
se oyen respirar los sueños
-----------en el callar de la noche;

en la calle

un niño,
sin sombra ni rumbo,

recorre el vacío de dios, paso a paso
----------------------desanda su esperanza.

INFANCIA
Llueve
y al árbol le pesan sus hojas,
-----------a los rosales sus rosas.

Llueve
y el jardín huele a infancia,

a cercanía de todos los milagros,
----------------------a ausencia de todas las memorias.

ORILLAS
Afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.

Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
-----------como bordes de la misma herida.

Adentro no cabe adentro,

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
----------------------los que me anuncian mi nombre.

Te presento a la Cler De Lellis

. martes, 1 de septiembre de 2009
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Retornando más o menos a la idea original atrás de este blog, o a una de las más importantes por las que lo armamos, traigo a una compañera de facultad: la Cler.
Santo personaje comunista que cuando escribe no se pone roja como esa bandera, sino que parece flamearla con tanta fuerza como para que el rojo se le vaya por las puntas y haga la revolución. Pero éste no es el caso, acá escribe genial, sacándose un ratito el overol, descubriendo el corazón o algo menos ensangrentado. Siempre la molesto porque es comunista y yo no, pero le queda bien. La Cler sin avisarle a nadie tiene una edad parecida a todo el mundo y quiere un abuelito, y lo pide por todos lados, es muy tierna. Muy tierna.
Las malas lenguas comentan que se destaca en el arte de perseguir bolsas que vuelan en el viento frente al lugar donde estacionan colectivos, pero son malas, así que a lo mejor no hay que creerles. Acá abajito uno de sus poemas.



El muro de pájaros
estrujó en su pobreza el sol de la siesta
Y así
un corazón
de un universo
se hizo un rincón vacío de las palabras.

Mordió mis mejillas tu mirada cíclope,
lo prohibido de envejecer
se golpeó en los reflejos y
dolió volar sobre el río de arrugas
del poeta
alas de aeropuerto.

Para que la mancha del jardín
no fuese un trozo de tela emborrachada
Me dejé acariciarte en sábanas de barníz
Y te invité con cortesía
a jugar payana en los balcones del exilio.

Llamé a la lluvia con mis pies descalzos,
Refresqué mi piel de cenizas
Para al fin encontrarte en otro lado que la búsqueda,
Y asomarme en el abismo del bostezo
Que frente al horizonte marea hasta las náuseas color vino.