Mateando con Pedro Juan Gutiérrez

. domingo, 31 de mayo de 2009
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Pedro Juan Gutiérrez es un escritor cubano que nació en 1950. Está vivo, quizas está triste. De su libro Espléndidos peces plateados son los versos de abajo.



Espléndidos peces plateados
En el ojo del huracán
la luna parpadea sobre los espléndidos peces plateados
que saltan en el océano.
La mariposa fulgurante,
la florecilla roja que se desgrana,
pero la casa se me cae a pedazos.
En el centro de la tormenta
una cucharada de arroz seco.
Ahora o nunca, Moby Dick.
Jamás compro el boleto de regreso.
Sin anestesia, Jonás.
Entre el vientre enorme,
enciende una vela y quédate tranquilo.
Puedes orar o masturbarte.
Haz lo que quieras, o lo que puedas.
Nadie te verá.
Todo quedará entre tú y Dios.
Y él sabe comprender
a los que a veces nos masturbamos.
Tristemente. Solitariamente.
Agarramos nuestro sexo y lo frotamos
y lo frotamos. Y nos perdemos algo mejor.
Seguramente nos perdemos algo mejor.
Por miedo tal vez.
Por soledad.
Por tristeza de la luna.
Lo frotamos y lo frotamos.
Ah, Moby Dick,
¿qué sabes tú de masturbaciones solitarias?
¿qué sabes tú de esperar y esperar?
De estar en el fondo.
Aquí en el ojo del huracán, pisoteado.
Con una venda sobre la boca. Una venda gruesa.
Con las manos amarradas a la espalda,
hambreado.
Y ya sin saber cómo los peces plateados saltan en el océano
en estas noches de luna llena.
Espléndidos peces plateados que yo no veo.
Te repito:
espléndidos peces plateados que ya no puedo ver.
Espléndidos peces plateados sigan saltando. No escuchen
los gemidos de amor y desolación
de los infelices que se masturban y oran
en el vientre de la ballena.

Centro Habana
Alguna vez estuve rodeado de todas las señoras en decadencia.
Yo vivía en el último piso del edificio
y tenía unos cuarenta años
y las señoras en decadencia me adoraban.
Yo subía y bajaba las escaleras para masajear
mi corazón atolondrado y ellas decían:
“Oh, qué vigoroso! ¡es un deportista!”
Ellas tuvieron su esplendor después de la guerra.
En los cincuenta eran amantes espléndidas.
Lujuriosas y satisfechas.
Mujeres hermosas y elegantes. Putas de lujo.
Viajaban a Miami, a México, a Puerto Rico. Algunas
iban de Christmas a New York.
Y ahora viven en la decrepitud,
con aquellos muebles destruidos, los vestidos sucios
y pasando hambre.
A veces enseñan sus plumas descoloridas,
los largos guantes amarillentos,
los frascos vacíos de perfume,
los mechones del cabello que se cae.
O los perros. Algunas para no estar solas tienen perros
y duermen con ellos y siempre hay peste a mierda de perro
cuando abren las puertas a mi paso, para platicar un instante
y repetir: “oh, qué fuerte es usted, como sube corriendo
hasta el octavo piso. Y qué hermosos sus hijos.
Son muy lindos sus hijos. Son muy educados.”
Y yo sabía de qué mundo esplendoroso venían ellas.
Fueron las amantes de lujo de los americanos. Las putas caras.
Nunca tuvieron hijos para no maltratar sus cuerpos.
Para no perder la fiesta. Para no arriesgarse.
Y ahora cada una está encerrada en su piso.
Tienen temor de los negros. Ese barrio fue invadido hace años
por negros y delincuentes y prostitutas baratas
que se alquilan a los turistas.
Y ellas tienen temor y dicen: “ah, este era un buen barrio.
En ese edificio sólo vivía gente fina”.
Tienen temor ahora, en la decadencia final. Solas, hambreadas,
sin bañarse, Con los huesos enfermos.
Pero son duras y no se quejan.
Sonríen y conversan pausadamente.
Tienen un largo entrenamiento de putas caras.
Deben sonreír y conversar alegremente. Y decir que sí.
Y volver a sonreír.
A veces van muy temprano a la iglesia y rezan.
Después las ayudo a subir por la escalera oscura y sucia.
Y me dicen “Que Dios se lo pague. Yo siempre rezo por usted
y por sus hijos”.
Soy un tipo afortunado. Las putas caras en decadencia
rezan por mí.
Y dios las escucha. Yo sé que las escucha.
Me perdonan mi soberbia sin límites.
Me perdonan mi arrogancia y mis prisas.
Ellas saben que estoy dibujando un boceto errante
de mi vida. Que corro desesperadamente por las escaleras
y apenas las saludo y la escucho un minuto.
Ellas saben que me provoca tristeza verlas destruidas
y huesudas pasando hambre. Las pobres viejas.
Las pobres putas viejas que caminan hasta la muerte,
se deleitan conmigo.
Y eso les basta.
Admiran al único varón vigoroso que pasa por sus puertas
Muchas veces al día.
Y me perdonan que yo les tenga lástima.
Y rezan por mí.


Si quieren seguir leyendo éste es su sitio.

Te presento a Otto René Castillo

. sábado, 30 de mayo de 2009
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No es necrofilia. ¿Qué es? Ni idea. Parece ser algo muy parecido a la necrofilia. Poner juntos tantos poetas asesinados afecta el ánimo. Al tipo este lo murieron quemándolo vivo a los 31 años (1936-1967). El color rojo de los pocos poemas que le conozco tiene más olor a amor que a revolución comunista (la aclaración "comunista" tiene su peso. Me revienta que la mayoría de las veces en que se habla de revolución quede implícito el comunismo. Mundo, ¿recuerda usted todavía que existen más tipos de revolución?). Creo que en Otto el peso de la carne era mayor al peso de la teoría política, aunque fue esta última la que le dejó una carta indicánole que no seguiría viviendo. Voy a intentar una relación entre este tipo y Ginsberg. Otto dice "En verdad de verdades,/ deberías quedarte/ conmigo/ para todos los tiempos./ Pero te vas/sin que yo sepa/si volveremos/a vernos/solos/ por las tardes." Allen "que arrojaban sus relojes desde el techo para emitir su/ voto por una Eternidad fuera del Tiempo, & les cayeron/ despertadores sobre la cabeza todos los días durante la/ década siguiente". Parecen haber sufrido la misma ruptura en sus aspiraciones de trascendencia en manos de aquello que anhelaban: el amor y el comunismo en Castillo y la avería en la maquinaria social yanki y camiones llenos de drogas en Ginsberg.

Nunca estoy solo

De veras, nunca estoy solo.

Tan sólo estoy triste
cuando tus ojos
huyen
del sitio
en que debimos
encontrarnos
por la tarde.
Ahora
se pudre la espera
debajo del tiempo,
del tiempo que se ríe
de mí, gran amador,
desprovisto de amada,
en búsqueda siempre.

Bajo las ramas de tu propio corazón

Por mí
derramarás
un día
golondrinas
amargas,
cuando ya no sea
nada más
que la despierta
silueta
de un lejano
.................recuerdo.

Lobo solitario,
mi nombre,
entonces,
recortará
su más amargo
aullido
en la nocturna
y grave marea
de tu sangre.

Oirás
en tu memoria,
a lo lejos,
el golpeado
sufrirse
de un jamás
coronado
por mi ausencia.
En ese clima de niebla
y aguda soledad,
yo estaré lejos,
tan lejos de ti,
vida mía,
que ni el más dulce
gesto de tu alma,
ni el vuelo más suave
de tu piel,
harán que deje de ser
lo que siempre seré,
desde la tarde
que apagaron tus manos
sus alegrías para mí,
la gris silueta
de un lejano recuerdo.
El arderá algún tiempo
todavía, bajo las ramas
dormidas
............de tu propio corazón.
Y tú, amor mío,
......................actual espada
que canta pecho adentro,
derramarás entonces,
sobre mi nombre,
las golondrinas más hermosas
que tuvo el aire leopardo
de tus ojos.

Arte poética

Hermosa encuentra la vida
quien la construye hermosa.
Por eso amo en ti
lo que tu amas en mi:
La lucha por la construcción
hermosa de nuestro planeta.

Vámonos patria a caminar

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño

Yo bajare los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
Yo me quedare sin voz para que tu cantes.
Yo he de morir para que tu no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria.
A los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos de un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras de pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

Viudo del mundo

Compañeros míos
yo cumplo mi papel
luchando
con lo mejor que tengo.
Que lastima que tuviera
vida tan pequeña,
para tragedia tan grande
y para tanto trabajo

No me apena dejaros.
Con vosotros queda mi esperanza.

Sabéis,
me hubiera gustado
llegar hasta el final
de todos estos ajetreos
con vosotros,
en medio de jubilo
tan alto. Lo imagino
y no quisiera marcharme.
Pero lo se, oscuramente
me lo dice la sangre
con su tímida voz,
que muy pronto
quedare viudo del mundo.

Facilidad de alma

Por esta facilidad
de alma que tengo,
cuando me mira
la ternura
.................desde tus manos,
me alegro tanto de mí,
que soy
............un viento burlón
que hace muecas
para todos los soles.

O tal vez, único astro
que gira
............con el alma
en calcetines
para burlarse de sí.

Pero a pesar de ello,
también soy el hombre
que vive contigo,
el incendio de dos bocas
a mirada plena de todos.
Y que se ríe
..................hoy
tanto de sí,
..................para amarte
con su doble coraje
de autoburla.

Uno es así de extraño

En verdad,
crees que siempre
estoy alegre
y que nada me duele.
Ni tu partida.
Ni tu regreso.
Ni el frío
que nacerá
cuando de mí
te ausentes.

Uno es así,
cuando tiene tu edad.

Con tus años,
tú no conoces
la soledad.
A tu edad,
se la oye nombrar
a menudo
como a un pariente
muy lejano,
que nos alumbra,
desde lejos,
el fondo
del pecho.
Y uno cree
estar tan solo
y tan triste,
que la risa
de otros
nos parece
nacer
en la alegría.

Uno es así,
cuando tiene tu edad.

Pero uno se equivoca.
Y pronto descubre
estar avanzando por el tiempo.
La soledad, entonces
ya no tiene la edad
de nosotros,
sino la edad del alma.

Ahora tienes
que mirarme el alma,
para saber si estoy
sólo conmigo,
cuando te marches
mañana.
Sábelo,
todo lo tuyo
me importa en extremo.
Tu mano,
dulce y pequeña,
guarda mi rostro,
mis cabellos,
mis labios
encerrados
en su cuenco
moreno.
Tus labios
hechos
para que yo
los besara,
me guardan
en su húmedo
mundo.
Tu pecho,
está invadido
por mi tacto
salvaje,
que te busca
intranquilo
por las tardes.

Tú lo sabes.

Cuando te vayas,
algo de mí
se irá contigo,
no lo olvides,
alma mía.

Pero cuando vuelvas
puede que ya no
regreses conmigo,
porque ya me habrás
abandonado.

Uno es así,
cuando tiene tu edad.

Tal vez
cuando tú vuelvas,
ya me haya marchado
para siempre de la vida,
sin que tú lo comprendas,
ni yo lo haya querido.
Pero antes, amor mío,
quiero que siempre
creas en mis labios.
En mi voz.
En mis combates.
Aún cuando no volvamos
a estar juntos
por las tardes,
llenas de viento
y jacarandaes.
Y que me mires como soy:
el más alegre de todos,
pero también el más triste.

Uno es así de extraño
cuando se tiene mi edad
y se lleva la gravedad
del mundo en la sangre.

Me gusta luchar,
para que todos podamos
ser felices algún día.
Lo sabes, amor mío.
Pero también
me gusta amarte
cuando hacia mí
vienen tus pasos.
Y sé que dudas tanto.
En verdad de verdades,
deberías quedarte
conmigo
para todos los tiempos.
Pero te vas
sin que yo sepa
si volveremos
a vernos
solos
por las tardes.

Es tan extraña
y tan compleja
la vida,
que cuando vuelvas
puedes traer
otro nombre
escrito en la pupila.

Amor mío,
lo sé, porque
también soy inconstante.

Repitiendo a Roberto Juarroz

. viernes, 29 de mayo de 2009
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En las entrañas del verano,
como una fibra más clara,
repercute la voz del heladero.

No es la infancia que vuelve.
No es algo de dios que se ha vestido de blanco.
No es una luna en el día.

Es sólo lo posible
que nos demuestra su existencia.

Lo imposible no levanta nunca la voz.

Te presento a Leonel Rugama

. martes, 26 de mayo de 2009
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Como si estuviera buscando el muerto más parecido a mí, Leonel Rugama muere el 15 de enero -yo cumplo años el 31- de 1970, a los 20 años -mi edad actual. Otro que muere por comunista, este bajo las nicaragüenses órdenes de los sandinistas. Al llavero de símbolos comunistas que tiene la hoz y el martillo, el "Che" y sus remeras, las barbas de Fidel y de Marx y algunas otras insignificancias le estoy por agregar la ternura de estos poetas. Son tremendos. No matan las ideas, blablablá, pero a muchos creadores las balas los dejaron sin poder seguir creando. Éste, siendo un pendejo, murió por la revolución sandinista. Ahora Daniel Ortega, en un rapto de histeria presidencial, quiere meter en cana a Ernesto Cardenal. Qué le vamos a hacer... yo cada vez me siento mas a salvo no siendo comunista. El poema más largo de los de acá abajo está bueno. No cedáis a la flojera y echadle un ojo.

Biografía

Nunca apareció su nombre
en las tablas viejas del excusado escolar.
Al abandonar definitivamente el aula
nadie percibió su ausencia.
Las sirenas del mundo guardaron silencio,
jamás detectaron el incendio de su sangre.
El grado de sus llamas
se hacía cada vez más insoportable.
Hasta que abrazó con el ruido de sus pasos
la sombra de la montaña.
Aquella tierra virgen le amamantó con su misterio
cada brisa lavaba su ideal
y lo dejaba como niña blanca desnuda,
temblorosa, recién bañada.
Todo mundo careció de oídos y el combate
donde empezó a nacer
no se logró escuchar.

La Tierra es un satélite de la Luna

El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.

El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los abuelos.

Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de Acahualinca no nacen por
hambre,
y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.

Saquen a todos los esqueletos

a todos los esqueletos que se mueran
en Los Cauces
en Miralagos
en el Valle Maldito
en Acahualinca
en La Fortaleza
en El Fanguito
en las Calles del Pecado
en La Zona
en La Perla
en la colonia Alta Vista
en la colonia López Mateos
en La Salinera
en Cabo Haitiano
en La Fossette
y que traigan a sus cipotes
a sus cipotes que “no nacen por hambre
y que tienen hambre de nacer
para morirse de hambre”
Que vengan todas las mujeres
la verdulera nalgona
y la vieja asmática del canasto
la negra vende vigorón
y la sombreruda vende baho
la vende chicha helada
y la vende cebada
la vende naranjada
y la lavandera con las manos blanquiscas de jabón
las poncheras de la fiesta
y las vende gallo pinto y carne asada
las mondongueras
y las nacatamaleras mantecosas
las sirvientas
las picheles
las rufianas
con todo y sus zorras
y aquella muchacha hermosa que vende pan con mantequilla
y la chavalita
que está empezando a echar tetitas
y que vende pasteles
y todas las cipotas que venden guineos
naranjas
y mandarinas
y que por un peso dan una
bolsa.
Que vengan también las carteristas
las cantineras
y las putas
y las putas viejas y tetonas
y las putas iniciadas
háblenle a los espiritistas
y a las medium
y a las endemoniadas
a las perseguidas por los duendes
y por los malos espíritus
a las hechiceras
y a las hechizadas
a las vende filtros
y a las compra filtros.
Ahora que están todos aquí
que están todos aquí reunidos
reunidos y oyéndome,
ahora quiero hablar con ustedes
o mejor dicho
ahora estoy hablando con ustedes
quiero empezar a hacerles una plática
y quiero que todos ustedes le platiquen
a todos los que no vinieron
y que les platiquen en voz alta cuando estén solos,
y que les platiquen en las calles
en las casas
en los buses
en los cines
en los parques
en las iglesias
en los billares
en los patios montosos
en los barrios sin luz
y a orilla de los cercos que se están
cayendo
y a orilla de los ríos
sentados en las cunetas
arrimados en las mochetas de las puertas
y asomados por las ventanas
y en fin
en todas partes
y que platiquen en voz baja
cuando no estén solos
o mejor dicho cuando está un rico cerca
o cuando está un guardia de un rico cerca.

Yo les quería platicar
que ahora vivo en las catacumbas
y que estoy decidido a matar el hambre que nos mata
cuando platiquen esto
platíquenlo duro
cuando no esté uno de los que siembra el hambre
o un oreja de los que siembra el hambre
o un guardia de los que siembra el hambre.

Cállense todos
y síganme oyendo
en las catacumbas
ya en la tarde cuando hay poco trabajo
pinto en las paredes
en las paredes de las catacumbas
las imágenes de los santos
de los santos que han muerto matando el hambre
y en la mañana imito a los santos.
Ahora quiero hablarles de los santos.

Sandino

“Había un nica de Niquinohomo
que no era ni político
ni soldado”
luchó en Las Segovias
y una vez que le escribió a Froylán Turcios
le decía que si los yanquis
por ironía del destino
le mataban a todos su guerrilleros
en el corazón de ellos
encontraría el tesoro más grande de patriotismo
y que eso humillaría a la gallina
que en forma de águila
ostenta el escudo de los norteamericanos
y más adelante le decía
que por su parte al verse solo (cosa que no creía)
se pondría en el centro de cien quintales de dinamita
que tenía en su botín de guerra
y que con su propia mano daría fuego
y que dijeran a cuatrocientos kilómetros a la redonda:

SANDINO HA MUERTO.

Jorge Navarro

Fue tan valiente como para no morir de tristeza.
Hablaba en las asambleas
y una vez hizo un periódico
tenía un acordeón
pero sabía que hay un deber de cantar
y otro de morir
murió con los pies engusanados
por el lodo de Bocaycito
pero resucitó
el mismo día
y por todos lados.

La puta madre

. lunes, 18 de mayo de 2009
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¿Y ahora cómo mierda hacemos para matear sin Mario Benedetti?

Para los parecidos

. viernes, 15 de mayo de 2009
3 comentarios

Primero: Jack Kerouac.























Después: Kevin Johansen



















¿Qué tiene de literario o poético esto? Nada. A lo mejor si fuera flaco y fachero podría tener más éxito yo. Qué cagada. (Nótese la mención a Heráclito en la gorra de Kevin jajaja)
A nadie se le ocurra que Allen Ginsberg en esta foto sea como un Hermeto Pascoal que cuando nació encontró pigmentos para su pelo.

Mateando con una parte de Fernando Pessoa

. martes, 12 de mayo de 2009
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Portugal (1888-1935). Jajaja. Dicen que se murió. Imposible saber si alguna vez existió algo así. Gran demente multipersonal. Cargaba en sí la locura de varios, la cordura de varios. Fumador, alcohólico y secretario ante el Estado. Técnico, campesino, tradicionalista, nihilista, proto-filósofo y quién sabe qué otras cosas ante la vida de quienes lo seguimos ahora que ya no va a ningún lugar. Acá una parte de él, del libro de poemas que publicó en vida bajo su nombre, y no de alguno de sus heterónimos.










Don Sebastián, rey de Portugal

Loco, sí, loco, por querer grandeza
cual la Suerte no da.
En mí no cupo mi certeza;
por eso donde el arenal está
quedó mi ser que tuve, no el que hay.

Mi locura, otros que me la tomen
con lo que en ella iba.
¿Sin la locura qué es el hombre
más que la bestia sana,
cadáver postergado que procrea?

El de las Quinas
Los Dioses venden cuando dan.
Gloria se compra con desgracia.
¡Ay los felices, porque sólo
son lo que pasa!

¡Baste a quien basta cuanto basta
lo bastante para bastarle!
La vida es breve, el alma es vasta:
tener es tardar.

Fue con desgracia y con vileza
que Dios a Cristo definió:
lo opuso así a la Naturaleza
e Hijo lo ungió.

El conde Don Enrique
Ningún comienzo es voluntario.
Dios es su agente.
A sí el héroe se asiste, vario
e inconsciente.

A la hoja en tus manos hallada
bajan tus ojos.
"¿Qué voy a hacer con esta espada?"

La erguiste, y se hizo.

Don Duarte, rey de Portugal
Mi deber me hizo, como Dios al mundo.
La regla de ser Rey almó a mi ser,
en día y letra escrupuloso y hondo.

En mi tristeza firme, tal viví.
Cumpllí contra el Destino mi deber.
¿Inútilmente? No, pues lo cumplí.