Repitiendo a Jorge Teillier

. lunes 29 de junio de 2009
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¿Motivo para repetirlo? Porque este poema se me pasó por alto en alguna lectura temprana de un librito de Teillier que no tocaba desde hace como tres o cuatro años. Va directo al top five de poemas que me alteran la vida junto con alguno de Gelman, alguno de Vallejo y alguno de Pessoa, directo. Dato aparte: según este libro, escribió ese poema a los 17 años... ¡es increíble!

Estación sumergida

Yo no estoy soñando, lo recuerdo, olvidé cómo se soñaba;
quizás esto sea un mar, bien puede ser la tierra,
encima el cielo deshaciendo su cabellera.
Esto no es un mar sin olas, es una lámina descolorida,
un día muerto por dagas invernales, un día fusilado por lluvias.
De pronto lo rompen manotazos de campanas, tictaqueos de sombras,
y se cierra como una cuchillada de trenes oxidados
devorando las cerezas maduras del sol.

Propicio tiempo para levantar cruces de barro
en el pecho de mapuches asesinados, para los caballos crepusculares
que se extravían en las acequias.
Ya lo sé, debo escaparme de los ahogados que flotan en los pozos,
voy a beber grandes tragos de poemas silvestres
veo desde el umbral al atardecer mordiendo plazas,
aferrándose gelatinosamente a los tejados rotos,
hasta caer junto a muchachas desfloradas en graneros solitarios
a las antiguas bodegas de la noche.

Pálidamente las horas se reúnen a jugar a las cartas
en torno a la mesa de los días,
desconozco el tren que me dejó entre ellas,
viéndolas alimentarse de cantos estrangulados,
persiguiendo a mis amigos, arrastrándolos en el río del tedio.
Yo no sueño, todo cuanto veo es cierto, ellos pasan
del brazo de mujeres desdentadas, riendo largamente.
Una ola invade mi habitación, recuerdo a mi vecina
cantando hasta que el cielo le llenaba las manos de azul,
yo no besé esas manos, yo tenía al viento cordillerano
arañándome, y la muerte oculta tras viejas y profundas fotografías.
Aferrado a un puente de madera,
inclinado sobre las venas turbias de la noche
pasan botellas vacías, libros oxidados de relecturas,
el barrio de las prostitutas pobres
donde cierro los labios por no decir mi nombre.
No es nada esto, sólo que a veces siento temor de saber quién soy verdaderamente.

Me gustaría despertar con los labios húmedos
como después de los largos besos de las sabias primas,
como si estuviese tomando café servido por mis hermanas.
Pero si abro los ojos también estaré sumergido,
pues la lluvia hace girar su pausado gramófono,
mientras hay un nevar de alas deshechas por los días,
velorios humedecidos de vino, y esta mano helada en mi garganta,
helada como parroquias y confesionarios que no se desprende,
si la pudiese deshacer un brillar de días felices.

Ahora lo sé, he estado siempre despierto,
mirando silenciosamente la estación sumergida
donde los huesos de las nubes hilachean los árboles.

Alguien me debe esperar -quizás algunos muertos-
pues voy hacia las chimeneas rústicas, los aserraderos vacíos,
las grandes, prestigiosas casas de madera sureña venidas abajo
como flores destrozadas por los duros dientes del olvido,
y busco el sol en los huertos cuyos párpados lo esconden.

Todo me espera en la estación sumergida, nuevamente,
en la empapada de malezas, la crecida de sueños angustiados y torvos,
mientras el tiempo detenido cierra sus pesados portones
y confusamente respira en el mar del invierno.

Repitiendo a Raúl González Tuñón

. domingo 14 de junio de 2009
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Como ya se hizo antes un mateando con él, ahora agrego un poema solamente, de puro antojado.

Blues de los baldíos

Sólo allí los chiquillos recogíamos la influencia telúrica.
A la orilla
pasaba la ciudad como un circo.
Canto el fervor oculto de los baldíos, su clima univesal, su geográfica síntesis, el hilo de agua, los montículos, el musgo y los gatos flacos y los papeles inútiles y los ruidos y los ruidos.
A la orilla
pasaba mi padre con anteojos y "La Prensa"
La marca Vitagraph, el organito, el Parque Lezama y Julio Verne eran sus límites.
Oh refugio de las banderas rojas de los mítines.
Baldíos hondos o altos, que es lo mismo. Certeza de supra-realidades. Desde donde se veían las ropas ahorcadas y puestas a secar y los viajeros pájaros. Tan cosmopolitas.
Baldíos orinados por perros sin dueño, socavados por los curas de al lado y el asesino de 1908.
En el riñón de las inmensas ciudades.
Baldíos. Tan de tierra.
Qué éxito tuieron en su tiempo las martirizadoras de niños y el hombre del Kalisay. Ay.
Por qué todo tiene éxio en su tiempo
La Junta de Historia y Numismática no sabe nada de baldíos.
Sin embargo, Robinson y Torphipe, Buffallo Bill y el Torito del Abasto...
Ah, yo podría dar noticias de todos ellos a los miembros de la Junta de Historia y Numismática.
No existe la Junta de Historia y Numismática.
A la orilla
pasaba Perla White en una camilla.
Volaban las tapas de las ollas. Daba la hora el sol en el muro. Y no había ningún apuro. Y morirse no era seguro.
Después se descubre el altillo, la chimenea, la claraboya, el consultorio.
A la orilla
pasaba un entierro de tercera.
Y después se descubre el odio.
Baldíos. Y tan poblados.
En el riñón de las inmensas ciudades, el viento, el agua, el campo, golpeaban abajo, en la sueperficie de rampas y cavidades.
La vida quería brotar, reventar, traer el aliento del mundo a los niños que recen a la sombra fría de los altos muros.
Encajonados en los inquilinatos.
Viviendo una muerte, y no la vida.
Lejos del viento, el agua, el horizonte.
Qué amables baldíos.
Qué amigos, qué amados baldíos.
Ellos nos acercaban a la tierra, a lo bosques, a los valles, a los ríos.
Y todos teníamos a Dios en los ojos. Y todos teníamos los tobillos heridos. Y en todos nosotros despertaba el poeta, el hortera, el orero, el leader y el bandido.
Baldíos generosos. Ellos no saben.
A la orilla
pasaba mi destino patético. Importante.

Te presento a Juliech

. miércoles 10 de junio de 2009
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No sé. O así "juliech" o "yuli-ch". O se pronuncia como usté quiera, amigo lector, tíos, parientes y deudos que son los únicos que se asoman por estos lares.
Te la presento para que deje automáticamente futuro y pase a ser presente, letra escrita en esta Feria de Rarezas, dato sobre tu retina pentrando como tinta en el cerebro.
Y te la presento porque me aburro de tanto viejo muerto o lejano viviente o porque nunca vengo y a veces me dan ganas de venir y decir que en mi todos los días también hay letrosos enfermos de palabría aguda.
Ella es de esas personas. Ya sabés. Ésas que deciden cosas diferentes, y desde un pantalón de extraño efecto óptico hasta una carta escrita desde el éxtasis más psicopático, nos cambian el día. Alivian el peso de la homogeneidad cotidiana, porque van por ahí destrozando cosas. (La anécdota de la bici me la reservo para cuando haya más ojos escuchando. Y planeo que eso sea prontito, prontito, muajaja).
Bueh, no más de mi pluma sosa. Devorénle las manos a Julietta
(¡son las 02:02!)



1
que el final de la línea
sea como entrar en un mantra
de empujones del diablo:


que bestialmente enamorado nos haga caer
del otro lado.

Haiku

la luz fumiga
---el precipicio mas ignoto---
cae con la sombra

Viento/s

1

Generador de caos
-- tajo contra tajo
remonta vuelo

2

Reverbera en manotazos
-- haciendo tajos
des-monta vuelo



2. Yo construyo paréntesis
o reconstrucciones de vos
Mientras advierto la flecha
que pasa, cómo pasa.

Yo construyo salidas
o refugios de vos

Mientras miro tu exilio
cómo se abre, cómo va.

Asumo lo inquieto
del signo que uso equívoco

Porque tu exilio es a mi orilla
el oficio de recién llegar.



3. una flor de agua
viento hexagonal

se me cae como a la culebra


--- dosis de ventarrón
y pétalo enfurecido

no deja que resbale

-

la frente hecha
gota de malva
va y detiene

---diente de cobra
me hace
---diente de cobra.




4. Anárquicamente
reparto tu cuerpo
en las 8 baldosas
del crimen que cometí

rearmo
sin mí
lo que fue de la contienda

detrás del filo
y de la sombra plateada
chorrea
el pedazo de sangre
que nacía en tus pupilas.



5. Quid
La raíz,
el órgano
menos
imaginario.


-------------La palabra filosa,
-------------la única
-------------vértebra
-------------necesaria.



6. milito en la frontera de tus huesos
por hacer camino en las comisuras


naufrago en la curvatura
de estar bailando



afuera
hay
luces

adentro
vis lumbr es


Sur-real

Dejó que remontara el trapecio
un poco más,
para bajar por fruta
y sin darse cuenta que
si movía el pánico a fondo
ya no iba a pulverizar más
por la parte dorsal.

Pasado por agua
un cuarto de hora más,
se enharinaba el pie
para acercarse por la ventana confusa
venteada de obreros con cal,
la puta que la miseria no se perdía
por los cajones (como el sueño).

La crueldad se seguía irguiendo
a contorsiones descontroladas
de super autitos chocadores.

Mientras pasaran los mares
la soledad se abanicaba
por cuatro choris sin tomate
y mucha lechuga.

Ventana adentro
el vidón de agua
le amadraba el homoplato izquierdo
de tibia leche.

Fugaces las estrellas
reían agalopadas,
abajo y bien alto.





(y mi poema preferido, es decir el de María)



Las hamacas son algo así como la vida misma.
Mucho se asustan los señores de traje de los artistas.

Estar en una hamaca lejos de ser pura diversión
garantiza temor, aventura, aire, tiempo.
Mucho que se asombren los olvidados de la niñez.

Dos cuerdas iguales de balanceo y equlibrio,
de viento en la cara y choques feroces.

Hamacar se, hacer la aventura
de ir apuntando finito a una estrella.
(No se juzguen a los ideales limpios de todo embuste.)

Todavía quedan el éxtasis de la velocidad, los agudos y los graves
del aire. El juego.

El juego.

Te presento a Facu Casas (1988- aún bajo el sol)

.
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Así como lo ves, en estos cuentos, en sus re-relatos sin nombre y con mucha maña de escritor. El colgado del grupo, el que se enamora de la sensibilidad y de las cosas raras, con la venganza terrible de Dolina al oído y el que se enoja si sus textos se parecen a uno de sus escritores predilectus (en nombre de quien no debo acordarme).

Facu, te debo una mejor subida de telón, me come el sueño y la paciencia de animal, como dice el tío Gelman. Mis más colmados aplausos por tus tex-tiñes acá. En nombre de la tint-ura, la escritura y la lucha, el agrado de presentarte:

Descripción ahistórica

Sucedió recién.
El colectivo se detuvo. Se detuvo como lo haría un poco de miel arrojada hacia la tapa de un frasco, la entonces tapa cede al impulso, vago, de una fuerza meditada, calculada, y ahí, del otro lado, dos, entre la multitud de la parada. Uno: marrón, la mirada tranquila, las orejas derrumbadas sobre los pómulos, quieto, una esfinge; Dos, a su lado, restañando el ojo apenas herido del otro, con la mirada en un horizonte que escapa debajo del colectivo y se detiene algo más allá, sobre la vereda, del otro lado de la calle.
Algo asombroso había en esos perros, uniendo pelo y lengua en una especie amor lento. Tenían algo de madre e hijo, de bufanda al cuello como un abrazo frío. De repente un escalofrío y la idea de una persona restañando la herida de otra con un beso, con una caricia (¿Cortázar… continuidad?). Esos actos siempre se acompañan con algo de amor propio, un reflejo de uno mismo en ese beso que se presta casi como un regalo, un pasaje de ida y vuelta, como la lengua áspera del perro blanco, en la misma posición, que sigue en su lamer casi adormecido a dos pasos míos, pero a una distancia terrible.
Son perros y se visten de humanos de vez en cuando, cuando la inspiración del hambre les hace confundirse en un comerse lento que empieza con la lamida y luego sigue con una mordida pequeña y el ladrido apenas audible, luego la vuelta, ahora es el otro el que muerde, y así se turnan hasta que no queda nada de ellos, y su público, sus espectadores de la parada se lo perdieron, se lo perdieron aunque todo fue gritos y silencio. Los perros siempre tienen algo que decir, algo que está más allá de la mirada perdida bajo las ruedas del colectivo que ya se aleja, se aleja. Adiós, adiós perros.

Re-unión

Llegué. Me habían llamado. Sólo entre nosotros eran entendidos los códigos. Sólo nuestros. Lo poco que nos quedaba. Y aún así, aún siendo poco, era nuestra única arma.
Estábamos sentados. Dada la urgencia del hecho, dada la rapidez del hecho, dado el silencio con que debía hacerse todo, estábamos confundidos los unos con los otros. Los rangos, las clases, prácticamente toda distinción se había perdido… ahora éramos sólo esclavos. Al menos eso es lo que ellos creían.
Todo, muy diferente a otras épocas. Todo, en silencio. Sobre todo el silencio. Éramos sombras moviéndose entre las sombras, viento que se amasija lento, eso, un viento encolerizado, contenido en las formas rituales, en nuestras formas rituales. Éramos explosión, sangre, dolor. Los chamanes, los dadores de palabra, hablaban como serpientes, eran serpientes entre nosotros que escuchábamos el sabio consejo. Así como del Pop Wuj sólo quedó el consejo, el Envoltorio, su palabra.
Larga fue la reunión. Dolorosa. Los ojos de todos sangraban, lloraban tristeza. Luego bailamos en la oscuridad, escondidos a los ojos de ellos. Fue un baile doloroso, los pies nos quemaban, pero no debíamos gritar, porque eso avisaría. Era la danza del silencio. Los pies de mis iguales subían y bajaban, nadaban, eran delfines en la oscuridad, eran viento y roce, eran dolor. El cielo negro mostraba las sombras, aún mucho más negras que él y se veían los torsos, las espaldas, los pelos expandiéndose como arañas contra el cielo. Los brazos eran alaridos que se ramificaban en las manos, los ojos brillaban, de vez en cuando les daba la luna.
Nos avisaron que no había nadie cerca y entonces comenzaron los tambores… lentamente… los timbales… los bongó… los jembé… una luz, luego otra, pequeñas antorchas se encendieron y fueron acercándose una a una en la oscuridad para llegar hasta la pira de madera donde caían, alimentando cada vez más el gran fuego alrededor del que ahora bailábamos.
El ritmo era cada vez más frenético. Bailábamos, las sombras desaparecían en una sombra y luego emergían brillantes, transpiradas, los torsos vueltos hacia todos lados, las piernas y los brazos igual. Y todo era cada vez más y más rápido, parecía ser que todos entrábamos en trance, era nuestra madre dolida que nos besaba los pies y con la sangre hirviendo nos hacía alejarnos, no por fuerza sino por algo que estaba mucho más adentro, mucho más metido, ahí en los ríos profundos de la tierra, algo que hacía que diéramos vueltas, que sufriéramos, que la sintiéramos congelándose debajo nuestro, pudriéndose de tantas muertes, de tanto desastre.
Nos mintieron.
Sí había gente alrededor. Uno a uno fueron cayendo. Uno a uno caímos. Todos, todos tratados por igual, reducidos a esclavos.
Pude escapar. Y ahora dejo esto para que sea leído y nuestra identidad no desaparezca junto con muchos de nosotros.

Variaciones sobre las rosas

. martes 9 de junio de 2009
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Inauguro nueva sección del blog, sin muchas expectativas de que derrita relojes. Dos tipos mirando algo aparentemente parecido.
Hoy, el heideggeriano Roberto Juarroz se enfrenta a una traducción fea de William Carlos Williams, quien quiso pasar por arriba a Whitman, y terminó engendrando parte de los degenerados Beatnik. Conclusiones aparte.

33 (Juarroz)
Una rosa en el florero,
otra rosa en el cuadro
y otra más todavía en mi pensamiento.

¿Cómo hacer un ramo
con esas tres rosas?
¿O cómo hacer una sola rosa
con las tres?

Una rosa en la vida.
Otra rosa en la muerte.
Y otra más todavía.

La rosa (Williams)
La rosa es obsoleta
pero cada pétalo acaba en
un filo y la doble haz
junta las estriadas
columnas del aire -El filo
corta sin cortar
se reúne- con nada -se renueva
en metal o porcelana-

¿a dónde? Termina-

Pero si termina
el comienzo ha empezado
así que juntar rosas llega a ser
una geometría-

Más aguda, más neta, más cortante
figurada en mayólica-
el plato roto
que abrillanta una rosa

En alguna parte el sentido
hace roas de cobre
de acero-

La rosa llevó el peso del amor
pero el amor llegó a un fin -de rosas
Es al filo del pétalo
donde el amor aguarda

Crespa, labrada para derrotar
la laboriosidad -y frágil
cortada, húmeda, erguida a medias
fría, precisa, toca

Qué

El lugar entre el borde
del pétalo y la

Del borde del pétalo nace una línea
que hecha de acero
infinitamente fino, infinitamente
rígido penetra
la Vía Láctea
sin contacto -elevándose
de él- y no pende
ni avanza

La fragilidad de la flor
no ajada
penetra el espacio.

Mateando con Pedro Juan Gutiérrez

. domingo 31 de mayo de 2009
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Pedro Juan Gutiérrez es un escritor cubano que nació en 1950. Está vivo, quizas está triste. De su libro Espléndidos peces plateados son los versos de abajo.



Espléndidos peces plateados
En el ojo del huracán
la luna parpadea sobre los espléndidos peces plateados
que saltan en el océano.
La mariposa fulgurante,
la florecilla roja que se desgrana,
pero la casa se me cae a pedazos.
En el centro de la tormenta
una cucharada de arroz seco.
Ahora o nunca, Moby Dick.
Jamás compro el boleto de regreso.
Sin anestesia, Jonás.
Entre el vientre enorme,
enciende una vela y quédate tranquilo.
Puedes orar o masturbarte.
Haz lo que quieras, o lo que puedas.
Nadie te verá.
Todo quedará entre tú y Dios.
Y él sabe comprender
a los que a veces nos masturbamos.
Tristemente. Solitariamente.
Agarramos nuestro sexo y lo frotamos
y lo frotamos. Y nos perdemos algo mejor.
Seguramente nos perdemos algo mejor.
Por miedo tal vez.
Por soledad.
Por tristeza de la luna.
Lo frotamos y lo frotamos.
Ah, Moby Dick,
¿qué sabes tú de masturbaciones solitarias?
¿qué sabes tú de esperar y esperar?
De estar en el fondo.
Aquí en el ojo del huracán, pisoteado.
Con una venda sobre la boca. Una venda gruesa.
Con las manos amarradas a la espalda,
hambreado.
Y ya sin saber cómo los peces plateados saltan en el océano
en estas noches de luna llena.
Espléndidos peces plateados que yo no veo.
Te repito:
espléndidos peces plateados que ya no puedo ver.
Espléndidos peces plateados sigan saltando. No escuchen
los gemidos de amor y desolación
de los infelices que se masturban y oran
en el vientre de la ballena.

Centro Habana
Alguna vez estuve rodeado de todas las señoras en decadencia.
Yo vivía en el último piso del edificio
y tenía unos cuarenta años
y las señoras en decadencia me adoraban.
Yo subía y bajaba las escaleras para masajear
mi corazón atolondrado y ellas decían:
“Oh, qué vigoroso! ¡es un deportista!”
Ellas tuvieron su esplendor después de la guerra.
En los cincuenta eran amantes espléndidas.
Lujuriosas y satisfechas.
Mujeres hermosas y elegantes. Putas de lujo.
Viajaban a Miami, a México, a Puerto Rico. Algunas
iban de Christmas a New York.
Y ahora viven en la decrepitud,
con aquellos muebles destruidos, los vestidos sucios
y pasando hambre.
A veces enseñan sus plumas descoloridas,
los largos guantes amarillentos,
los frascos vacíos de perfume,
los mechones del cabello que se cae.
O los perros. Algunas para no estar solas tienen perros
y duermen con ellos y siempre hay peste a mierda de perro
cuando abren las puertas a mi paso, para platicar un instante
y repetir: “oh, qué fuerte es usted, como sube corriendo
hasta el octavo piso. Y qué hermosos sus hijos.
Son muy lindos sus hijos. Son muy educados.”
Y yo sabía de qué mundo esplendoroso venían ellas.
Fueron las amantes de lujo de los americanos. Las putas caras.
Nunca tuvieron hijos para no maltratar sus cuerpos.
Para no perder la fiesta. Para no arriesgarse.
Y ahora cada una está encerrada en su piso.
Tienen temor de los negros. Ese barrio fue invadido hace años
por negros y delincuentes y prostitutas baratas
que se alquilan a los turistas.
Y ellas tienen temor y dicen: “ah, este era un buen barrio.
En ese edificio sólo vivía gente fina”.
Tienen temor ahora, en la decadencia final. Solas, hambreadas,
sin bañarse, Con los huesos enfermos.
Pero son duras y no se quejan.
Sonríen y conversan pausadamente.
Tienen un largo entrenamiento de putas caras.
Deben sonreír y conversar alegremente. Y decir que sí.
Y volver a sonreír.
A veces van muy temprano a la iglesia y rezan.
Después las ayudo a subir por la escalera oscura y sucia.
Y me dicen “Que Dios se lo pague. Yo siempre rezo por usted
y por sus hijos”.
Soy un tipo afortunado. Las putas caras en decadencia
rezan por mí.
Y dios las escucha. Yo sé que las escucha.
Me perdonan mi soberbia sin límites.
Me perdonan mi arrogancia y mis prisas.
Ellas saben que estoy dibujando un boceto errante
de mi vida. Que corro desesperadamente por las escaleras
y apenas las saludo y la escucho un minuto.
Ellas saben que me provoca tristeza verlas destruidas
y huesudas pasando hambre. Las pobres viejas.
Las pobres putas viejas que caminan hasta la muerte,
se deleitan conmigo.
Y eso les basta.
Admiran al único varón vigoroso que pasa por sus puertas
Muchas veces al día.
Y me perdonan que yo les tenga lástima.
Y rezan por mí.


Si quieren seguir leyendo éste es su sitio.

Te presento a Otto René Castillo

. sábado 30 de mayo de 2009
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No es necrofilia. ¿Qué es? Ni idea. Parece ser algo muy parecido a la necrofilia. Poner juntos tantos poetas asesinados afecta el ánimo. Al tipo este lo murieron quemándolo vivo a los 31 años (1936-1967). El color rojo de los pocos poemas que le conozco tiene más olor a amor que a revolución comunista (la aclaración "comunista" tiene su peso. Me revienta que la mayoría de las veces en que se habla de revolución quede implícito el comunismo. Mundo, ¿recuerda usted todavía que existen más tipos de revolución?). Creo que en Otto el peso de la carne era mayor al peso de la teoría política, aunque fue esta última la que le dejó una carta indicánole que no seguiría viviendo. Voy a intentar una relación entre este tipo y Ginsberg. Otto dice "En verdad de verdades,/ deberías quedarte/ conmigo/ para todos los tiempos./ Pero te vas/sin que yo sepa/si volveremos/a vernos/solos/ por las tardes." Allen "que arrojaban sus relojes desde el techo para emitir su/ voto por una Eternidad fuera del Tiempo, & les cayeron/ despertadores sobre la cabeza todos los días durante la/ década siguiente". Parecen haber sufrido la misma ruptura en sus aspiraciones de trascendencia en manos de aquello que anhelaban: el amor y el comunismo en Castillo y la avería en la maquinaria social yanki y camiones llenos de drogas en Ginsberg.

Nunca estoy solo

De veras, nunca estoy solo.

Tan sólo estoy triste
cuando tus ojos
huyen
del sitio
en que debimos
encontrarnos
por la tarde.
Ahora
se pudre la espera
debajo del tiempo,
del tiempo que se ríe
de mí, gran amador,
desprovisto de amada,
en búsqueda siempre.

Bajo las ramas de tu propio corazón

Por mí
derramarás
un día
golondrinas
amargas,
cuando ya no sea
nada más
que la despierta
silueta
de un lejano
.................recuerdo.

Lobo solitario,
mi nombre,
entonces,
recortará
su más amargo
aullido
en la nocturna
y grave marea
de tu sangre.

Oirás
en tu memoria,
a lo lejos,
el golpeado
sufrirse
de un jamás
coronado
por mi ausencia.
En ese clima de niebla
y aguda soledad,
yo estaré lejos,
tan lejos de ti,
vida mía,
que ni el más dulce
gesto de tu alma,
ni el vuelo más suave
de tu piel,
harán que deje de ser
lo que siempre seré,
desde la tarde
que apagaron tus manos
sus alegrías para mí,
la gris silueta
de un lejano recuerdo.
El arderá algún tiempo
todavía, bajo las ramas
dormidas
............de tu propio corazón.
Y tú, amor mío,
......................actual espada
que canta pecho adentro,
derramarás entonces,
sobre mi nombre,
las golondrinas más hermosas
que tuvo el aire leopardo
de tus ojos.

Arte poética

Hermosa encuentra la vida
quien la construye hermosa.
Por eso amo en ti
lo que tu amas en mi:
La lucha por la construcción
hermosa de nuestro planeta.

Vámonos patria a caminar

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño

Yo bajare los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
Yo me quedare sin voz para que tu cantes.
Yo he de morir para que tu no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria.
A los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos de un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras de pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos. Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

Viudo del mundo

Compañeros míos
yo cumplo mi papel
luchando
con lo mejor que tengo.
Que lastima que tuviera
vida tan pequeña,
para tragedia tan grande
y para tanto trabajo

No me apena dejaros.
Con vosotros queda mi esperanza.

Sabéis,
me hubiera gustado
llegar hasta el final
de todos estos ajetreos
con vosotros,
en medio de jubilo
tan alto. Lo imagino
y no quisiera marcharme.
Pero lo se, oscuramente
me lo dice la sangre
con su tímida voz,
que muy pronto
quedare viudo del mundo.

Facilidad de alma

Por esta facilidad
de alma que tengo,
cuando me mira
la ternura
.................desde tus manos,
me alegro tanto de mí,
que soy
............un viento burlón
que hace muecas
para todos los soles.

O tal vez, único astro
que gira
............con el alma
en calcetines
para burlarse de sí.

Pero a pesar de ello,
también soy el hombre
que vive contigo,
el incendio de dos bocas
a mirada plena de todos.
Y que se ríe
..................hoy
tanto de sí,
..................para amarte
con su doble coraje
de autoburla.

Uno es así de extraño

En verdad,
crees que siempre
estoy alegre
y que nada me duele.
Ni tu partida.
Ni tu regreso.
Ni el frío
que nacerá
cuando de mí
te ausentes.

Uno es así,
cuando tiene tu edad.

Con tus años,
tú no conoces
la soledad.
A tu edad,
se la oye nombrar
a menudo
como a un pariente
muy lejano,
que nos alumbra,
desde lejos,
el fondo
del pecho.
Y uno cree
estar tan solo
y tan triste,
que la risa
de otros
nos parece
nacer
en la alegría.

Uno es así,
cuando tiene tu edad.

Pero uno se equivoca.
Y pronto descubre
estar avanzando por el tiempo.
La soledad, entonces
ya no tiene la edad
de nosotros,
sino la edad del alma.

Ahora tienes
que mirarme el alma,
para saber si estoy
sólo conmigo,
cuando te marches
mañana.
Sábelo,
todo lo tuyo
me importa en extremo.
Tu mano,
dulce y pequeña,
guarda mi rostro,
mis cabellos,
mis labios
encerrados
en su cuenco
moreno.
Tus labios
hechos
para que yo
los besara,
me guardan
en su húmedo
mundo.
Tu pecho,
está invadido
por mi tacto
salvaje,
que te busca
intranquilo
por las tardes.

Tú lo sabes.

Cuando te vayas,
algo de mí
se irá contigo,
no lo olvides,
alma mía.

Pero cuando vuelvas
puede que ya no
regreses conmigo,
porque ya me habrás
abandonado.

Uno es así,
cuando tiene tu edad.

Tal vez
cuando tú vuelvas,
ya me haya marchado
para siempre de la vida,
sin que tú lo comprendas,
ni yo lo haya querido.
Pero antes, amor mío,
quiero que siempre
creas en mis labios.
En mi voz.
En mis combates.
Aún cuando no volvamos
a estar juntos
por las tardes,
llenas de viento
y jacarandaes.
Y que me mires como soy:
el más alegre de todos,
pero también el más triste.

Uno es así de extraño
cuando se tiene mi edad
y se lleva la gravedad
del mundo en la sangre.

Me gusta luchar,
para que todos podamos
ser felices algún día.
Lo sabes, amor mío.
Pero también
me gusta amarte
cuando hacia mí
vienen tus pasos.
Y sé que dudas tanto.
En verdad de verdades,
deberías quedarte
conmigo
para todos los tiempos.
Pero te vas
sin que yo sepa
si volveremos
a vernos
solos
por las tardes.

Es tan extraña
y tan compleja
la vida,
que cuando vuelvas
puedes traer
otro nombre
escrito en la pupila.

Amor mío,
lo sé, porque
también soy inconstante.

Repitiendo a Roberto Juarroz

. viernes 29 de mayo de 2009
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En las entrañas del verano,
como una fibra más clara,
repercute la voz del heladero.

No es la infancia que vuelve.
No es algo de dios que se ha vestido de blanco.
No es una luna en el día.

Es sólo lo posible
que nos demuestra su existencia.

Lo imposible no levanta nunca la voz.

Te presento a Leonel Rugama

. martes 26 de mayo de 2009
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Como si estuviera buscando el muerto más parecido a mí, Leonel Rugama muere el 15 de enero -yo cumplo años el 31- de 1970, a los 20 años -mi edad actual. Otro que muere por comunista, este bajo las nicaragüenses órdenes de los sandinistas. Al llavero de símbolos comunistas que tiene la hoz y el martillo, el "Che" y sus remeras, las barbas de Fidel y de Marx y algunas otras insignificancias le estoy por agregar la ternura de estos poetas. Son tremendos. No matan las ideas, blablablá, pero a muchos creadores las balas los dejaron sin poder seguir creando. Éste, siendo un pendejo, murió por la revolución sandinista. Ahora Daniel Ortega, en un rapto de histeria presidencial, quiere meter en cana a Ernesto Cardenal. Qué le vamos a hacer... yo cada vez me siento mas a salvo no siendo comunista. El poema más largo de los de acá abajo está bueno. No cedáis a la flojera y echadle un ojo.

Biografía

Nunca apareció su nombre
en las tablas viejas del excusado escolar.
Al abandonar definitivamente el aula
nadie percibió su ausencia.
Las sirenas del mundo guardaron silencio,
jamás detectaron el incendio de su sangre.
El grado de sus llamas
se hacía cada vez más insoportable.
Hasta que abrazó con el ruido de sus pasos
la sombra de la montaña.
Aquella tierra virgen le amamantó con su misterio
cada brisa lavaba su ideal
y lo dejaba como niña blanca desnuda,
temblorosa, recién bañada.
Todo mundo careció de oídos y el combate
donde empezó a nacer
no se logró escuchar.

La Tierra es un satélite de la Luna

El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.

El Apolo costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.

El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los abuelos.

Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de Acahualinca no nacen por
hambre,
y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.

Saquen a todos los esqueletos

a todos los esqueletos que se mueran
en Los Cauces
en Miralagos
en el Valle Maldito
en Acahualinca
en La Fortaleza
en El Fanguito
en las Calles del Pecado
en La Zona
en La Perla
en la colonia Alta Vista
en la colonia López Mateos
en La Salinera
en Cabo Haitiano
en La Fossette
y que traigan a sus cipotes
a sus cipotes que “no nacen por hambre
y que tienen hambre de nacer
para morirse de hambre”
Que vengan todas las mujeres
la verdulera nalgona
y la vieja asmática del canasto
la negra vende vigorón
y la sombreruda vende baho
la vende chicha helada
y la vende cebada
la vende naranjada
y la lavandera con las manos blanquiscas de jabón
las poncheras de la fiesta
y las vende gallo pinto y carne asada
las mondongueras
y las nacatamaleras mantecosas
las sirvientas
las picheles
las rufianas
con todo y sus zorras
y aquella muchacha hermosa que vende pan con mantequilla
y la chavalita
que está empezando a echar tetitas
y que vende pasteles
y todas las cipotas que venden guineos
naranjas
y mandarinas
y que por un peso dan una
bolsa.
Que vengan también las carteristas
las cantineras
y las putas
y las putas viejas y tetonas
y las putas iniciadas
háblenle a los espiritistas
y a las medium
y a las endemoniadas
a las perseguidas por los duendes
y por los malos espíritus
a las hechiceras
y a las hechizadas
a las vende filtros
y a las compra filtros.
Ahora que están todos aquí
que están todos aquí reunidos
reunidos y oyéndome,
ahora quiero hablar con ustedes
o mejor dicho
ahora estoy hablando con ustedes
quiero empezar a hacerles una plática
y quiero que todos ustedes le platiquen
a todos los que no vinieron
y que les platiquen en voz alta cuando estén solos,
y que les platiquen en las calles
en las casas
en los buses
en los cines
en los parques
en las iglesias
en los billares
en los patios montosos
en los barrios sin luz
y a orilla de los cercos que se están
cayendo
y a orilla de los ríos
sentados en las cunetas
arrimados en las mochetas de las puertas
y asomados por las ventanas
y en fin
en todas partes
y que platiquen en voz baja
cuando no estén solos
o mejor dicho cuando está un rico cerca
o cuando está un guardia de un rico cerca.

Yo les quería platicar
que ahora vivo en las catacumbas
y que estoy decidido a matar el hambre que nos mata
cuando platiquen esto
platíquenlo duro
cuando no esté uno de los que siembra el hambre
o un oreja de los que siembra el hambre
o un guardia de los que siembra el hambre.

Cállense todos
y síganme oyendo
en las catacumbas
ya en la tarde cuando hay poco trabajo
pinto en las paredes
en las paredes de las catacumbas
las imágenes de los santos
de los santos que han muerto matando el hambre
y en la mañana imito a los santos.
Ahora quiero hablarles de los santos.

Sandino

“Había un nica de Niquinohomo
que no era ni político
ni soldado”
luchó en Las Segovias
y una vez que le escribió a Froylán Turcios
le decía que si los yanquis
por ironía del destino
le mataban a todos su guerrilleros
en el corazón de ellos
encontraría el tesoro más grande de patriotismo
y que eso humillaría a la gallina
que en forma de águila
ostenta el escudo de los norteamericanos
y más adelante le decía
que por su parte al verse solo (cosa que no creía)
se pondría en el centro de cien quintales de dinamita
que tenía en su botín de guerra
y que con su propia mano daría fuego
y que dijeran a cuatrocientos kilómetros a la redonda:

SANDINO HA MUERTO.

Jorge Navarro

Fue tan valiente como para no morir de tristeza.
Hablaba en las asambleas
y una vez hizo un periódico
tenía un acordeón
pero sabía que hay un deber de cantar
y otro de morir
murió con los pies engusanados
por el lodo de Bocaycito
pero resucitó
el mismo día
y por todos lados.

La puta madre

. lunes 18 de mayo de 2009
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¿Y ahora cómo mierda hacemos para matear sin Mario Benedetti?

Para los parecidos

. viernes 15 de mayo de 2009
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Primero: Jack Kerouac.























Después: Kevin Johansen



















¿Qué tiene de literario o poético esto? Nada. A lo mejor si fuera flaco y fachero podría tener más éxito yo. Qué cagada. (Nótese la mención a Heráclito en la gorra de Kevin jajaja)
A nadie se le ocurra que Allen Ginsberg en esta foto sea como un Hermeto Pascoal que cuando nació encontró pigmentos para su pelo.

Mateando con una parte de Fernando Pessoa

. martes 12 de mayo de 2009
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Portugal (1888-1935). Jajaja. Dicen que se murió. Imposible saber si alguna vez existió algo así. Gran demente multipersonal. Cargaba en sí la locura de varios, la cordura de varios. Fumador, alcohólico y secretario ante el Estado. Técnico, campesino, tradicionalista, nihilista, proto-filósofo y quién sabe qué otras cosas ante la vida de quienes lo seguimos ahora que ya no va a ningún lugar. Acá una parte de él, del libro de poemas que publicó en vida bajo su nombre, y no de alguno de sus heterónimos.










Don Sebastián, rey de Portugal

Loco, sí, loco, por querer grandeza
cual la Suerte no da.
En mí no cupo mi certeza;
por eso donde el arenal está
quedó mi ser que tuve, no el que hay.

Mi locura, otros que me la tomen
con lo que en ella iba.
¿Sin la locura qué es el hombre
más que la bestia sana,
cadáver postergado que procrea?

El de las Quinas
Los Dioses venden cuando dan.
Gloria se compra con desgracia.
¡Ay los felices, porque sólo
son lo que pasa!

¡Baste a quien basta cuanto basta
lo bastante para bastarle!
La vida es breve, el alma es vasta:
tener es tardar.

Fue con desgracia y con vileza
que Dios a Cristo definió:
lo opuso así a la Naturaleza
e Hijo lo ungió.

El conde Don Enrique
Ningún comienzo es voluntario.
Dios es su agente.
A sí el héroe se asiste, vario
e inconsciente.

A la hoja en tus manos hallada
bajan tus ojos.
"¿Qué voy a hacer con esta espada?"

La erguiste, y se hizo.

Don Duarte, rey de Portugal
Mi deber me hizo, como Dios al mundo.
La regla de ser Rey almó a mi ser,
en día y letra escrupuloso y hondo.

En mi tristeza firme, tal viví.
Cumpllí contra el Destino mi deber.
¿Inútilmente? No, pues lo cumplí.

Te presento a Javier Heraud

. sábado 18 de abril de 2009
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el paco urondo que forraba en lamé la felicidad
para evitarle fríos de la época/

roque dalton que trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba
"Revolución"
y veía la Revolución y la Revolución era la sola tierra firme que veía/
y javier heraud que fue a parar tiernísimo a la selva/
y abrió la selva de la boca con su torrente claro/

(Juan Gelman)

Hay algo de claridad en las palabras de Juan Gelman, de quien nunca hicimos un mateando, pero me gustaría, aunque sería casi infinito como él mismo, o como nosotros mismos, pero él escribió varias cosas que me gustan más: nos pone en un puñado a tres tipos juntos, gente que murió de guerrilla, enfermedad tortuosa. Justo ese fragmento toca a Paco Urondo (argentino), que estuvo a cargo de Pio, a Dalton (salvadoreño), el anterior, y a Heraud (peruano), el de ahora. Qué importa todo eso. Javier se murió a una edad que está casi encima mío, como esas frazadas a los pies de la cama en un día frío... ahí, al salto, a una estiradita de distancia. Tengo veinte años y él se murió a los veintiuno. Duele medir la realidad que se realizó en otro con una edad similar a uno frente a la realidad que se va a realizar en uno mismo, pero se ve de lejos. Tal vez, como la frazada que en el verano se guarda y queda casi escondida por mamá en algún rincón de la casa que no se me ocurriría visitar. Yo no sé qué me va a pasar a los veintiuno. 1942-1963 dice en sus biografías. Y también dice Poeta.

El Río

1

Yo soy un río,
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento.
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente,
más violentamente
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.

2

Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.

3

Yo soy el río.
Pero a veces soy
bravo
y
fuerte
pero a veces
no respeto ni a
la vida ni a la
muerte.
Bajo por las
atropelladas cascadas,
bajo con furia y con
rencor,
golpeo contra las
piedras más y más,
las hago una
a una pedazos
interminables.
Los animales
huyen,
huyen huyendo
cuando me desbordo
por los campos,
cuando siembro de
piedras pequeñas las
laderas,
cuando
inundo
las casas y los pastos,
cuando
inundo
las puertas y sus
corazones,
los cuerpos y
sus
corazones.

4

Y es aquí cuando
más me precipito
Cuando puedo llegar
a
los corazones,
cuando puedo
cogerlos por la
sangre,
cuando puedo
mirarlos desde
adentro.
Y mi furia se
torna apacible,
y me vuelvo
árbol,
y me estanco
como un árbol,
y me silencio
como una piedra,
y callo como una
rosa sin espinas.

7

Yo soy el río que canta
al mediodía y a los
hombres,
que canta ante sus
tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.

8

Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas
quebradas,
por los ignotos pueblos
olvidados,
por las ciudades
atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas,
hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas,
los árboles cantan con
el río,
los árboles cantan
con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis
brazos.

(El poema sigue, se puede leer en internet.
No voy a decir nada, pero el final es hermoso
y se encuentra en
http://www.marxists.org/espanol/heraud/poemarios/rio/index.htm)

Mateando con Roque Dalton

. viernes 3 de abril de 2009
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Alguien podría preguntarse, ¿Roque Dalton? Y, en particular, le respondería que fue el comunista más gracioso de todos. Por lo pronto, en lo formal, nació en el 1935 de El Salvador, que, sabemos, no son iguales los años en los distintos países, y se murió, perdón, lo mataron equivocadamente miembros comunistas de su propio partido comunista, en 1975. En la realidad, o sea en mí, nació más o menos en 2007 y todavía no se muere, tal vez porque yo no soy comunista. Porque lo adoro, me permito hacer un post largo, similar al de Raúl González Tuñón.




No te pongas bravo, poeta

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz en ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón. Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto
propicio para la melancolía.

El gran despecho
País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo

antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de tí

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios

Soy pues un diocesillo a tu costa

(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex patria)

El descanso del guerrero
Los muertos están cada día más indóciles.
Antes era fácil con ellos:
les dábamos un cuello duro una flor
loábamos sus nombres en una larga lista:
que los recintos de la patria
que las sombras notables
que el mármol monstruoso.

El cadáver firmaba en pos de la memoria
iba de nuevo a filas
y marchaba al compás de nuestra vieja música.

Pero qué va
los muertos son otros desde entonces.

Hoy se ponen irónicos
preguntan.

Me parece que caen en la cuenta
de ser cada vez más la mayoría!

Revisionismo
No siempre.

Porque,
por ejemplo,
en Macao,
el opio
es el opio del pueblo.

Decires
«El marxismo-leninismo es una piedra
para romperle la cabeza al imperialismo
y a la burguesía.»

«No. El marxismo-leninismo es la goma elástica
con que se arroja esa piedra.»

«No, no. El marxismo-leninismo es la idea
que mueve el brazo
que a su vez acciona la goma elástica
de la honda que arroja esa piedra.»

«El marxismo-leninismo es la espada
para cortar las manos del imperialismo.»

«Qué va! El marxismo-leninismo es la teoría
de hacerle la manicure al imperialismo
mientras se busca la oportunidad de amarrarle las manos.»

¿Qué voy a hacer si me he pasado la vida
leyendo el marxismo-leninismo
y al crecer olvidé
que tengo los bolsillos llenos de piedras
y una honda en el bolsillo de atrás
y que muy bien me podría conseguir una espada
y que no soportaría estar cinco minutos
en un Salón de Belleza?

La cabeza contra el muro
(Conclusión filosófico-moral.) La materia es dura,
la materia es indestructible:
por lo tanto
la materia es incomprensiva,
la materia
es cruel.

Sobre dolores de cabeza
Es bello ser comunista,
aunque cause muchos dolores de cabeza.

Y es que el dolor de cabeza de los comunistas
se supone histórico, es decir
que no cede ante las tabletas analgésicas
sino sólo ante la realización del Paraíso en la tierra.
Así es la cosa.

Bajo el capitalismo nos duele la cabeza
y nos arrancan la cabeza.
En la lucha por la Revolución la cabeza es una bomba de retardo.
En la construcción socialista planificamos el dolor de cabeza
lo cual no lo hace escasear, sino todo lo contrario.

El comunismo será, entre otras cosas,
Una aspirina del tamaño del sol.

Búscandome líos
La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro
o cinco personajes del dominio de Goya
todo el mundo ahí parecía levemente aburrido
tal vez de la persecución y hasta de la tortura diariamente soñada.

Fundadores de confederaciones y de huelgas mostraban
cierta ronquera y me dijeron que debía
escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.

Cuando salimos no llovía más
mi madre me riñó por llegar tarde a casa.

O.E.A.

El Presidente de mi país
se llama hoy por hoy Coronel Fidel Sánchez Hernández.
Pero el General Somoza, Presidente de Nicaragua,
también es Presidente de mi país.
Y el General Stroessner, Presidente del Paraguay,
es también un poquito Presidente de mi país, aunque menos
que el Presidente de Honduras o sea
el General López Arellano, y más que el Presidente de Haití,
Monsieur Duvalier.
Y el Presidente de los Estados Unidos es más Presidente de mi país,
que el Presidente de mi país,
ese que, como dije, hoy por hoy,
se llama Coronel Fidel Sánchez Hernández.

Poema
Las leyes son para que las cumplan
los pobres.
Las leyes son hechas por los ricos
para poner un poco de orden a la explotación.
Los pobres son los únicos cumplidores de leyes
de la historia.
Cuando los pobres hagan las leyes
ya no habrá ricos.

Sobre un suicidio
Una bandera de pétalos de terciopelo
más horripilante que la humildad;
las alas del tecolote familiar
que atravesó ríos nadando, montañas caminando,
témpanos de hielo a saltitos;
el lastre de la virginidad:
tales eran las riquezas de la muchacha.

Y una manera muy peculiar de comprender las sugerencias:
le dijeron que se atara el cinturón, que no fumara
y se lanzó hacia la calle, doce pisos abajo.

El vanidoso
Yo sería un gran muerto.
Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas
con esos deliciosos colores del veneno.
Habría flores de todos los aromas en mi tumba
e imitarían los adolescentes mis gestos de júbilo,
mis ocultas palabras de congoja. Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno.
Pero solamente tú recordarías
mi manera de mirar a los ojos. Una de las caras del amor es la muerte,
en el humo de esta época eternamente juvenil.
¿Qué me queda ante ti sino la perplejidad de los reyes,
los gestos del aprendizaje ante la crecida del río,
las huellas de la caída de bruces entre la ceniza?
La propia juventud decrece
y trota la melancolía como una mula.

Te presento a Roberto Parra

. domingo 22 de marzo de 2009
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Bueno, tal vez no se lo presente a nadie y todos lo conozcan, pero a mí se me apareció hace poco, cuando le pedí a mi vieja que me trajera de casa un libro de Lilian Nordio, de quien podría tranquilamente salir post, y otro de Luis Ressia, que tal vez también se podría incluir. Lo piola de esos dos últimos es que están vivos, y, si alguien quiere decirles algo, en el mejor de los casos va a tener una respuesta. Lilian es una masa. Hasta es graciosa en persona.
Decía... Roberto Parra. Parecido al mateador Roa Bastos, pero con sombrero, como sota de bastos este sin tener el apellido, vivió entre 1921 y 1995. Era chileno, poeta, cantor, guitarrero y bardeaba a lo lindo, además de ser hermano de Violeta y Nicanor. Vaya uno a saber por qué le decían Tío Roberto. Le dolía la dictadura bastante; al parecer. Algunas cositas suyas abajo, donde se puede ver el estilo oral de su escritura.

El cielo está llorando
al ver tantah injusticiah
que comete la milicia
loh corazoneh sangrando
niñoh viejoh tiritando
imploran en loh altareh
no saben que son hermanoh
somoh rey y soberano
cantareh de loh cantareh

En la población Victoria
matan todoh mih hermanoh
niñoh jóveneh ancianoh
loh sepultan en lah noriah
estoy perdiendo la memoria
se me rompen loh cristaleh
son lah primerah señaleh
de milicoh y marinoh
guiadoh por mal camino
corazoneh de chacaleh

Qué leh pasa con el pueblo
matar a toda la gente
en la plaza mih parienteh
en la noche loh desvelo
el Señor desde loh cieloh
está pasando su mano
ya pronto será verano
se acabará la masacre
le vamoh a poner lacre
fondearla en loh pantanoh
---
En la Nueva Matucana
hay operación peineta
están tocando retreta
a lah treh de la mañana
loh sacan desde lah camah
con lah lluviah torrencialeh
loh tratan como animaleh
a todoh loh pobladoreh
estoh caimaneh traidoreh
ratoneh de loh zorzaleh

No quiero contar señoreh
loque fue en el pasado
sin muertoh, sin degolladoh
era la vida tranquila
loh soldadoh en su fila
para defender la patria
ahora son loh que matan
con rencor y alevosía
con suh chisteh y falsíah
a suh palomah maltratan

Leh voy a contar por cierto
ya no me queda garganta
el payador que no canta
se va al patio de loh muertoh
se pasa por boquiabierto
cocer peumoh en la boca
es como la pobre loca
que grita sin decir nada
será siempre desdichada
como la novia sin toca
---
Teníamoh pan y techo
comida pa nuestroh hijoh
lo digo con regocijo
hoy no tenemoh derecho
no hay leche en nuestro pecho
se secaron de repente
gritan lah madreh doliente
con este golpe paldito
perdónanoh Jesucristo
salva a loh inocenteh

Cayeron en un instante
mil doscientoh parroquianoh
mujereh niñoh ancianoh
tan pálidoh loh semblanteh
ya no será como anteh
olvidaron el pasado
al pueblo lo jubilaron
con torturah y masacreh
el pueblo muere de achaque
loh milicoh se burlaron

Permiso pa noche buena
permiso pa loh casorio
permiso pa loh velorio
es pa morirse de pena
hay que romper lah cadenah
y quebrar lah coyunturah
a quemar esta basura
que noh maltratan de frente
morirán loh insolenteh
al fango lah criaturah
---
Qué noche mah tenebrosa
pasan loh pobreh enfermoh
un alpiste el infierno
no hablar de lah carrozah
loh muertoh van a la fosa
con un trato inhumano
se llevan a loh cristianoh
en loh malditoh furgoneh
que parten loh corazoneh
se hacen loh italianoh

Que salga el cantorcito
el ruiseñor chillanejo
gritan todoh loh verdejoh
no saldrá estamoh listoh
que noh salve Jesucristo
contestaron de este modo
asesinarloh a todoh
si teníh hambre maldito
se salvó el angelito
estamoh de codo a codo

Una noche fui testigo
me da pena relatarlo
sacaron a Pedro Pablo
como macho se loh digo
un clavo en loh oídoh
le metieron loh briboneh
le queman loh compañoneh
con unoh fierroh calienteh
yo mirando al paciente
sin ayudar suh doloreh
---
Angelito maltratado
con todoh suh compañeroh
en el estadio cuatrero
ninguno ajusticiado
este cuarteto malvado*
sin piedad pal inocente
loh maltratan simplemente
vomitan lah metralletah
culatazo por la jeta
saltando lejoh loh dienteh

Injusticia máh macabra
no se ha visto en el mundo
atacan lo máh profundo
con paloh y con palabrah
el alma se noh taladra
palpitan loh corazoneh
se ensañan estoh bufoneh
con sangre de loh obreroh
que mueran loh mosqueteroh
loh reyeh y loh peoneh

Que despierte la justicia
que se esfume el letargo
tomamoh lo máh amargo
que recetó la milicia
la piedad se hizo trizah
para todo inocente
la sangre está caliente
de pampinoh y mineroh
suspiran loh barreteroh
no ver nada transparente

*En otras partes del libro más o menos lo dejaba en claro, y Santa Wikipedia me lo aclaró: el cuarteto ese eran Pinochet (comandante en jefe del ejército), Leigh(comandante en jefe de la armada), Mendoza (director general de carabineros) y Merino (comandante en jefe de la fuerza aérea).

Mateando con JuaneLe Ortiz

. martes 17 de marzo de 2009
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(Este post fue diseñado por una akahatera no oficial pero de mucho oficio: Jolene. Los problemas del mundo la esconden, pero ella me pasa el papelito y yo lo pego acá, con cinta o engrudo o lo que encuentre a mano, y escribo que es de ella. Así. Jolene)



Juan Laurentino Ortiz (junio del 86- septiembre del 78) es ese tiro largo y flaco de poeta entrerriano que captó de la naturaleza la ternura y ató hilo por hilo la conexión con los cuatro elementos, desde su más suelo provinciano.

Juanele -o el poeta de la ternura in natura-, fumaba en pipa larga, tan larga como él y decía que 'El arte no da cuenta del mundo para hacerlo comprensible, sino para devolverle su sagrado misterio'.

Pasó su infancia en las selvas de Montiel, lo que se grabó en gran parte su poética y participó de la bohemia literaria (gran) de los 20. En conexión con el simbolismo y la poesía oriental, hizo de su espíritu el híbrido con el paisaje que siempre lo rodeó.

Por encima de sus detalladísimas descripciones, cuenta cosas locas tales como que hay veces en que la luna se deshoja con el viento; y otras florece en luna líquida.

Mejor les dejo que él sebe los mates. (Así):

"El sol ha bebido sus propias perlas
y hay apenas de ellas una memoria por secarse...
No temas, no temas, y mira, mira hasta las islas...
¿Viste alguna vez la melodía de los brillos?
¿La viste ondular, todavía de gasa,
desde tus pies al cielo, sobre el río?"(…)

(fragmento de “Deja las letras”)

I
Está por florecer el jacarandá… amigo…
Es cierto que está por florecer… ¿lo has acaso sentido?
¿Pero dónde ese anhelo de morado, dónde, podrías
decírmelo?

En realidad se le insinúa en no se sabe qué de las ramillas…

Cómo, si no, esa sobre-presencia, o casi, que aún de lo invisible,
obsede, se aseguraría,
el centro de la media tarde misma,
¿sobre qué olvido?
llamando desde el sueño o poco menos, todavía,
cuando un rosa en aparecido,
lo cala, indiferentemente, y lo libra,
¿lo libra
a su limbo?

II

Yo adoro una mujer de aire.
La sentíamos bastante como el aire,
brillante o secreta esencia, ah, de lo que nos tocaba;
alma del tiempo, sí, más allá de las formas,
¿sin forma siempre como el aire?

Cuando la mujer de aire se va,
no, no me digáis que las flores son flores y que la luz es luz,
que la colina sube hacia la nubes y que la tarde baja hasta las aguas
y que el anochecer viene de espejos por las lejanas islas, por las islas...
Ni menos me digáis, oh, no me digáis, que la luna de julio se ha entibiado entre las ramas...

No, no me digáis nada, que cuando la mujer de aire se va
¿el aire, el aire?, es una asfixia oscura,
y hay manos, muchas manos, tendidas hacia nosotros desde otras sombras como raíces invertidas...

Pero, ¿verdad que la mujer de aire siempre vuelve?
—Siempre regresa, sí, pero no basta adorarla porque ella es la libertad.

III

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.
A la orilla del río
dos soledades
tímidas,
que se abrazan.

¿Qué mar oscuro,
qué mar oscuro,
los rodea,
cuando el agua es de cielo
que llega danzando
hasta las gramillas?
A la orilla del río
dos vidas solas,
que se abrazan.
Solos, solos, quedaron
cerca del rancho.
La madre fue por algo.
El mundo era una crecida
nocturna.
¿Por qué el hambre y las piedras
y las palabras duras?
Y había enredaderas
que se miraban,
y sombras de sauces,
que se iban,
y ramas que quedaban...

Solos de pronto, solos,
ante la extraña noche
que subía, y los rodeaba:
del vago, del profundo
terror igual,
surgió el desesperado
anhelo de un calor
que los flotara.

A la orilla del río
dos soledades puras
confundidas
sobre una isla efímera
de amor desesperado.

El animal temblaba.
¿De qué alegría
temblaba?
El niño casi lloraba.
¿De qué alegría
casi lloraba?

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.


IV
Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra junio…

Estamos bien… sí…

Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo…

Estamos bien… Cummings que se va, muy pálido,

al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino…

Estamos bien… Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia

que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música…

Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen…


¿Cuándo, cuándo, mi amiga?

Junto a las mismas bailarinas del fuego,
¿cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?