Plástica

. lunes, 10 de noviembre de 2008
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Un cuándo encaprichado decidió
llamarse noche el día
en que el amor resolvió
su conflicto con la nada.

Se convirtió en obra de arte poderosa
agarró la manzana de la cara de Magritte
y la tiró a la basura con la paloma de la cara de Magritte

adornando probablemente los vestidos de El beso de Klimt
convenciendo así a los personajes a besarse y
titulando con justicia el lienzo
desde mucho antes del invento de la memoria
que por cierto se incendió después
quemando la cabeza con historias
del amor que ya habita
contaminando las horas.

El discurso guardó silencio
y el silencio salió se dijo a sí mismo entre los besos
que se cayeron de la misma forma
que se van a volver a caer
porque en realidad no todos fueron dados.

(Sin titubear demasiado
alguna gente con coraje afirmó que esa mujer
fue pensada por Matisse)

3 comentarios:

María (Letras) dijo...

Hablando de plástica ¿para cuándo salir a besar paredes de nuevo?
Me gustó el poema. Pero pobre paloma y pobre manzana.

Besos cuises.

Adrian Orellano dijo...

se dieron cuenta que en el cuadro de la manzana se le ve el ojo al tipo si agrandas la foto?
buenisimo poema.

Carla Vianello dijo...

y también se ve a trasluz del ala de la paloma, el único ojo del otro hombre... o estoy muy demente?
salutes.