Te presento al Círculo de la Flor, parte dos

. domingo, 14 de diciembre de 2008
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El Círculo normalmente se reúne todos los viernes. A veces se hacen cuadros, a veces se improvisan canciones, a veces se escribe, a veces se hace absolutamente nada.
Ahora me gustaría compartir con ustedes algo de hace dos o tres reuniones:

La lima en la torta

Prólogo
En este texto participaron varias personas. Se tomó como base una idea de Jack Kerouac, se la deformó y se escribió a partir de ello. Se crearon personajes, algunos sitios y un puñado de hechos que bien podrían haber sucedido si Dios no fuera de Chacarita.

1
La casa del tipo era un lujo de la decadencia local, nunca faltaba música, humo saliendo por la ventanas y gente. Mucha gente. La casa por sí sola era una leyenda y varios personajes se disputaban el título de “El Tipo”. Las fiestas eran larguísimas y se superponían una con otras. El record: siete fiestas superpuestas. La casa era antigua, con varias salas vacías, varias llenas de cosas y varias desconocidas. El patio parecía el Matto Grosso pero con onda.

2
Charly Marrón es un gangster retirado que hizo una pequeña fortuna en los 80’ como prestamista. Tiene una hija de siete años que toca el piano. Está en la duda de si hacer un último trabajo. No tiene un mango. Pero esto es distinto: un secuestro. Siente que algo huele mal, que hay un traidor en el grupo.

3
–Soy como me quieras ver–. El gnomo sonrío.
–Bueno, mirá… no estoy para cháchara barata de filosofía. Vengo de un viaje místico, me clavé tres cartones, tres litros de floripondio y tres líneas de marrón-marrón. Un viaje místico. Dame un tiempo para descansar. Propongo que vayamos al bar que está frente a la iglesia, nos clavemos unos tintos y… bueno, entonces es cuando podremos hablar.
El gnomo sonrío. El Flaco supo de inmediato que el invento del vino había encajado a la perfección. El Flaco llevaba tres días sin comer y el gnomo, producto de la madre naturaleza, podría satisfacerlo.
–Bueno, vamo’– se adelantó a decir el gnomo.
El Flaco lo miró de cerca pensando en el asadito que iba a hacer.

4
Sobre la calle Artigas está el local del Matufia: el Bar Antojo. Allí se cruzan trabajadores, amas de casa y los vagos de siempre. Queda enfrente de la Iglesia.

5
Este personaje es un gnomo de la Patagonia que decidió relacionarse con los humanos a pesar de todas las explicaciones y consejos recibidos por lo ancianos de la comunidad y los porqués obvios para no dar a conocer su existencia.

6
Una iglesia vacía donde el eco lo envuelve a uno y en lugar de la típica efigie de Cristo hay una estatua de yeso de Platón. Por lo demás es igual a otra iglesia, en forma de cruz, con banquitos y otras estatuas.
La luz es amarilla.
Un cartel en la entrada dice “Iglesia de los últimos santos de los días de embole”.
La iglesia fue construida sobre un cementerio indio.

7
Un martes a las cinco de la tarde el tipo al supermercado, con la cara partida, va comprar Alical, curitas y un Uvita Fiesta. Cae desplomado sobre la estantería del pan. Hace caca por la boca.

8
El Flaco Colombres era místico por naturaleza, todo en él tenía que ver con el cosmos y con influencias trascendentes. Estuvo cuatro años de su vida tratando de encontrar la verdad, el amor y la paz concentrados en una misma droga. No lo logró, claro. Por eso aún continua es esa gallarda cruzada de estimularse con todo lo que esté al alcance de su mano.

9
Eva Miranda (¿23 años?), cabello oscuro, tecladista de una banda en decadencia, surca las calles en la noche mojada para acallar las voces que le dicen que cometa parricidio. Suicida. Insegura. Ropas coloridas. La acompaña un mono ciego de nombre Carlitox.

10
–Para que el mal prevalezca sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada–. La sentencia le rondaba por la cabeza calva. No es fácil… no es fácil la del gangster. Matar deja heridas incluso en el homicida.
Tenía todas estas porquerías en la cabeza cuando un joven dejó resbalar una insólita verborragia dirigida a una cancha vacía.
El gangster no entendió una palabra. El muchacho hablaba en otro idioma, pero lo conquistó la pasión con la que se comunicaba. Un joven, sin dudas afroamericano, podría serle útil, podría.

11
El complejo ofrecía todo lo que un viajero turista podía necesitar, desde combustible hasta tragamonedas. Se situaba a un costado de la ruta del verano.

12
Un gnomo roquero busca su destino a pesar de las malas experiencias. Como aquella vez que en la iglesia un drogadicto con sotana le habló de la mística del cosmos y le terminó haciendo el orto. Pero su dignidad roquera lo obliga a seguir siempre el camino del rock ¡¡¡Rock, rock!!!

13
La cancha de fútbol del Club Social y Deportivo Defensores del Oeste estaba lejos del casco urbano pero cerca del pecho de sus habitantes. Se trataba de una especie de catedral o sitio rituálico donde se descargaban las pasiones, odios y tensiones de la vida cotidiana.

14
Juan Tomás Ontelli; Mbute, un joven afroamericano, de clase alta, educado en el exterior, verborrágico, impaciente y ultra nacionalista. Es carismático, tiene un poco de teca, aracnofobia y paranoia. Odia el cigarrillo y los saltamontes.

15
Charly sudaba a chorros y se le metía en los ojos. El corazón bombeaba toneladas de adrenalina, recuerdos y sudor.
Entrecerró los ojos y sintió que lloraba, recordó su hija por ahí, quizás ella también pensaba en él mientras se derretía bajo el sol. Pensó en su hija, sonrío apenas, se dijo que no eran lagrimas, que era sudor. Caminó lentamente unos cinco pasos hacia otros pero nunca sacó su mirada de los ojos del Flaco.
El Flaco estaba ahí y tampoco bajaba la vista, tampoco miraba, estaba ahí con los ojos bien abiertos, con las pupilas gigantescas y devorando el universo entre ellos y las de Charly.
Pero no era Charly precisamente. Era un gnomo sentado en la cabeza de Platón. Y un rayo le daba justo en los ojos y no podía dejar de mirarla, era hermoso, la iglesia era hermosa, el mundo era hermoso.
Charly no podía perder tiempo y hacía calor. Pensaba en su hija tocando el piano. Sonreía. Tenía un piano y una hija. Ahora Eva seguro estaría en la casa de El Tipo. Él también había estado ahí. Sonreía y se decía que era sudor y no lagrimas. Bajó la mirada luego de interminables minutos.
De pronto, las manos como en las viejas épocas, cuando entraba el pobre diablo a venderle el alma por un par de monedas. Y le pegó. Golazo. El Flaco nunca se enteró.

16
Un joven africano va en su jeep a la reserva local a cazar ciervos con un máuser. En un inexplicable accidente le vuela la cabeza a un niño pobre.

17
ella despierta / mira a su alrededor / ve un colchón sucio en el suelo / ve botellas vacías / ve un teclado roto / ve un abrigo mojado colgado en el picaporte de la puerta / ve paredes sucias con humedad / ve un techo que se cae a pedazos / ve polvo, ve mugre / ve el pasado de una sola vez

él despierta / mira a su alrededor / ve un jarrón de porcelana / ve una cama amplia / ve el piso brillante, limpio / ve el desayuno recién preparado / ve a la mucama abriendo las cortinas / ve papelitos, cenizas y bolsitas en el cesto de la basura / ve todo su presente de una sola vez

ella sale de su casa / mira a su alrededor / ve casitas bajas / ve el cielo un poco gris / ve gente / ve autos / ve árboles / ve calles / ve tiempo / mira en su pecho / ve canciones viejas / ve ideas viejas / ve sentimientos viejos / avanza / entra a un bar / pide un trago / espera / como casi todos los días / espera

él sale de su casa / mira alrededor / ve un jardín con margaritas florecidas / ve un auto estacionado / sube / conduce / mira en su pecho / ve tedio / ve hastío / ve días idénticos / se detiene / entra a un bar / ve una mujer sola/ se sienta junto a ella / pide un trago / la saluda

ella no lo conoce a él / él no la conoce a ella / ella lo mira sorprendida / él la mira expectante / charlan / se conocen / sienten juntos / recuerdan juntos / olvidan juntos / ella se asusta / él se asusta / ella deja el lugar, escribe una canción y lo olvida / él deja el lugar, pone una pastillita debajo de su lengua y la olvida / nunca más vuelven a encontrarse / jamás abandonan la mesa de aquel bar